martes, diciembre 22, 2009

Preguntas

Si cada vez que alguna de mis parejas me ha preguntado "qué piensas" hubiese dicho la verdad, a lo mejor a estas alturas sabría cosas como quién es el inventor del corchete, porqué mi madre gusta de hacerse bocadillos de aceitunas (sí, así es) o cómo las gallinas son capaces de dormir sobre un palito y no caerse...

lunes, diciembre 14, 2009

Once upon a time...

Me he pasado el fin de semana de canguro de mi sobrina.

Casi 3 años de tirabuzones.

Me he dado cuenta de mis habilidades y mis enormes carencias. Por ejemplo, confundo todo el rato un cuento con otro, de tal modo que tras 35 minutos de película de La Bella Durmiente, desistí de esperar la aparición de los 7 enanitos.

Por otro lado, jamás pensé que podría tener habilidad para contar cuentos. Realmente no la tengo, pero a mi sobrina le encanta oír que Aladino era un chico muy pobre que vivía en Fuenlabrada y que se encontró con un señor con bigote que vendía artículos robados, que le dio un billete de 20 euros e hizo muy feliz a Aladino, que ese día se pudo merendar un bocadillo de chorizo.
Mi sobrina me mira absolutamente absorta mientras Aladino frota la lámpara del Ikea y aparece un genio, que en realidad es el responsable de Atención al Cliente, así que después de esperar una cola de 45 minutos, Aladino pide al “genio” un plato de macarrones con tomate y un iPod.

¿Y por qué no? Si en todos los cuentos, en la página 2 muere alguien para ir acostumbrando a los niños a conceptos como la muerte, por qué no irles acostumbrando a conceptos como el “dolor”, la “impotencia que te provoca Telefónica y/o Renfe”, “desesperación”…
Hoy, ya con los padres en casa, mi querida sobrina no hacía más que pedir el cuento de Aladino.
Mi hermano se lo cuenta así, a pelo, sin actualizar, introduciendo palabras como “palacio” en vez de “chalete”, o "sultán" en lugar de “director de banco”. Mi sobrina le mira con el entrecejo arrugado.

Papá… no… Aladino no quiere un palacio, Aladino quiere un coche "decapotable"… y mi hermano me mira de reojo sin atreverse a preguntar...

 
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