EL ERROR tipográfico
Llego a casa y tengo un post-it en el buzón: "El conserje tiene paquete".
Juro que algún día pegaré un post-it en la conserjería que diga "La Tiri tiene tetas".
El conserje con paquete me entrega una caja que sospecho son mis libros.
Trotando me dirijo al ascensor y mientras las puertas se cierran apuñalo la caja con las llaves.
Galleta me mira con cara no entender por qué no utilizo mi poderosa dentadura para abrir cajas.
¡¡Sí!! Vislumbro una portada llena de tiritas. "La Mujer Tirita: Diario de desastres y catástrofes varias". Pozí. Soy yo.
Tal y como yo quería, mi nombre no sale en portada, podré conservar al anonimato.
Me busco en la página del copyright, que es el único sitio donde tiene que salir: "Fulanita de Tal, La Mujer Tirita" así, en papel. El orgullo familiar. La inmortalidad efímera del libro de bolsillo. ¡Oh, Dios mío! !Qué emoción!.
Leo la información de la primera edición, la editorial, los datos de la imprenta y por fin, el copyright...
¿¿!¡??
¿Quién carajo es Nieves? Mi apellido sí está, pero no mi nombre.
¡Ains! Ya no podré decirle a los nietos de mi vecinos, que escribí un libro. En mi DNI no pone "La Mujer Tirita" y tampoco pone "Nieves".
En mi cara se esboza una sonrisa que precede a una sonora carcajada. El anonimato llevado al extremo. Como reza el dicho popular "¿No querías arroz? Pues toma, dos tazas".
Ciertamente mi vida es un "diario de desastres y catástrofes varias" hasta el final.
Juro que algún día pegaré un post-it en la conserjería que diga "La Tiri tiene tetas".
El conserje con paquete me entrega una caja que sospecho son mis libros.
Trotando me dirijo al ascensor y mientras las puertas se cierran apuñalo la caja con las llaves.
Galleta me mira con cara no entender por qué no utilizo mi poderosa dentadura para abrir cajas.
¡¡Sí!! Vislumbro una portada llena de tiritas. "La Mujer Tirita: Diario de desastres y catástrofes varias". Pozí. Soy yo.
Tal y como yo quería, mi nombre no sale en portada, podré conservar al anonimato.
Me busco en la página del copyright, que es el único sitio donde tiene que salir: "Fulanita de Tal, La Mujer Tirita" así, en papel. El orgullo familiar. La inmortalidad efímera del libro de bolsillo. ¡Oh, Dios mío! !Qué emoción!.
Leo la información de la primera edición, la editorial, los datos de la imprenta y por fin, el copyright...
¿¿!¡??
¿Quién carajo es Nieves? Mi apellido sí está, pero no mi nombre.
¡Ains! Ya no podré decirle a los nietos de mi vecinos, que escribí un libro. En mi DNI no pone "La Mujer Tirita" y tampoco pone "Nieves".
En mi cara se esboza una sonrisa que precede a una sonora carcajada. El anonimato llevado al extremo. Como reza el dicho popular "¿No querías arroz? Pues toma, dos tazas".
Ciertamente mi vida es un "diario de desastres y catástrofes varias" hasta el final.







