jueves, julio 30, 2009

Fruco

Tengo coche nuevo. El motivo principal por el que he cambiado de coche ha sido por higiene y salud pública (sí, así es). De hecho creo que la Gripe A podría haber tenido origen en el maletero de mi ex-coche.

Mi nuevo coche es rojo tomate, así que ha sido bautizado con el nombre de Fruco.
A los quince minutos de haber sacado a Fruco del concesionario, ya lo había perdido.
Fui a un sitio de esos que no soporto en los que la dimensión espacio-tiempo no existe y donde millones de personas se reunen para deambular sin rumbo. Con esta descripción podríamos estar hablando de cualquier dependencia de la DGT, pero no, me refiero a un centro comercial.

Si normalmente pierdo mi coche, el problema es que ayer perdí un coche al que no reconozco. Sí, se cual es la marca y el modelo, pero teniendo en cuenta que es un coche bastante vulgar, me tuve que pasear por los inmensos bajos del edificio apuntando con la llave a cualquier coche parecido a Fruco.

Me siento como se sentiría un neardental ante un frigorífico: me apasiona abrir la guantera y ver que no se cae. La radio suena (¡Oh!) y cuando me paro no escucho los gemidos terroríficos que emitía mi pobre Ibiza.

Ya no tengo miedo de que mi coche me deje tirada cada vez que la temperatura baja de cero grados, no tengo miedo a hacer un trayecto de 10 kilómetros en los cuales se me fundan todas las bombillas, ni tengo miedo de que un día en vez de gasolina, tenga que echarle de comer pollo, que ya íbamos de camino...

Lo que realmente me da miedo es perder a Fruco en lo sótanos de El Corte Inglés.

martes, julio 28, 2009

Prevalencia de la estulticia en la empresa en la que trabajo

Estaba yo toda reconcentrada en mi interesante trabajo cuando mi nuevo compañero me increpa:

- ¿Tú sabes dónde hay etiquetas? Que tengo que imprimir tres etiquetas para tres sobres y…
- Toma, que tengo una hoja a medio usar por aquí por el estercolero…

Saco una hoja de etiquetas de entre millones de papeles, varios muñecos antiestrés y el bote de Tippex, que es el instrumento más inútil que existe en los tiempos en los que vivimos.

En la hoja se nota que mi huella: las etiquetas están salteadas, algunas están escritas a mano y otras tienen direcciones e incluso palabras sueltas como "rejoneo", sólo la tercera fila ha permanecido impertérrita al paso del tiempo y de mi persona.

- ¡Ay! Es que yo tengo las direcciones en la primera fila del documento Word… y en esta hoja la primera fila está vacía...
- Bueno, pues las mueves ¿no?
- Ahmmmm...

Observo plena de estupor (y de gozo, para qué negarlo) cómo, ni corto ni perezoso, comienza a despegar las etiquetas de la página para repegarlas en la primera fila de la maltrecha hoja.

...

Me extraña tanto que la empresa aún siga a flote… otro de mis compañeros no distingue un móvil de un teléfono inalámbrico (sic) y yo, el viernes me equivoqué de piso y me fui derecha a meter la llave en la puerta del vecino de abajo.

jueves, julio 16, 2009

Más de lo mismo

A veces tengo la sensación de que debería de hacer un cómic con mi vida, ahora que tan de moda está hacer novelas gráficas de presuntos "superhéroes" contando sus hazañas, como por ejemplo cómo han superado a unos padres alcohólicos, la vida en Soria o la compra de dos lechugas y un kilo de kikos.

El caso es que tengo un perro que se come los quesitos sin pelar y un coche que ha sufrido una especie de hemiplejia lumínica por lo que voy por la vida con una única luz: la izquierda.

En la oficina, unos días abres la puerta y sale un perrillo a ladrarte y otras hay erizos enjaulados en los rincones y mis jefes regalan escopetas para los aniversarios de boda.

Para colmo de males y por razones que no vienen al caso, me paso el día hablando de eyaculación precoz (en términos profesionales), motivo por el cual mi madre ha dejado de preguntarme "¿Qué tal el trabajo?" y tengo miedo de explicar a qué me dedico.

La vida es "mu" cansada.

 
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