martes, marzo 24, 2009

Soy un complemento (indirecto)

El domingo, me levanto a las 8 de la mañana cuando Galleta reclama su momento de asueto.
Me visto con prisas a ver si consigo salir de casa antes de que "se abran las compuertas" y, con los pelos revueltos, que me dan un cierto aire a una cacatúa, me bajo a pasear a Galleta y aprovecho para ir a comprar el periódico y el desayuno.

Arrastrando los pies hasta el quiosco me doy cuenta de que no llevo los calcetines en los pies pero sí en los bolsillos del chubasquero.
Llegamos al paso de cebra y, a pesar de que lo único que pasa por la carretera son cardos rusos, nos paramos para cogerlo por costumbre. Miro a Galleta que no deja de bostezar y aprovecha la parada para echar un sueñecito mientras pienso en lo gratificante que es tener perrito y la somnolencia que provoca. Supongo que, si pudiese plasmar sus pensamientos en lenguaje artículado, Galleta estaría pensando algo así como "Dios, que vergüenza me estás dando con esas pintas de indigente cochino".

Dos minutos después seguimos allí. Galleta dormita y yo tengo los siquientes pensamientos "inteligentes": "Dios mío, tiene tres meses y ya es un perro mediano. Va a ser una vaca-perro o un perro-pony. Me tendré que mudar de casa o comprarme otro sofá. Al menos la podré utilizar de sherpa para ir al Mercadona. ¿Y será feliz? Cómo me gustaría ser un perrito para tener una vida plena con sólo comer y pasear. Sólo los perritos y los filósofos pueden tener una vida plena limitando su existencia a estas dos actividades... pero los filósofos piensan y tienen que parecer inteligentes... Mira Galleta, parece boba ahí durmiendo sentada... y yo, yo sí que parezco gilipollas..."

De repente un coche para a mi lado. Una cabeza pegada a un cuerpo asoma por la ventanilla y grita ¡¡Galleta!!.
En circunstancias normales Galleta daría un salto y se encaramaría al hombro del interfecto cual periquito, pero debe de tener tanto sueño que se limita a bostezar.
Detrás de mis legañas veo a un muchacho que no reconozco y sólo alcanzo a decir "¿Perdona?"
Él se apea del coche para acariciar a la indiferente Galleta que sólo quiere volver a casa a dormir.

Por fin me explica que no nos conocemos y que una vez le vi "pero de lejos" y que todo el mundo (con perro, espero) en el barrio habla de Galleta y que tenía muchas ganas de conocerla y que qué mona es y que qué grande se va a hacer y que... blablabla.

NO ME LO PUEDO CREER.

He pasado de ser persona a ser única y exclusivamente un accesorio de Galleta.

M.I.A. - Paper Planes

lunes, marzo 23, 2009

Lo increíblemente idiota que es el ser humano

En serio, reivindico mi derecho a ser machista o razonable o... o... un queso.

Leo esta noticia y no quepo en mí del asombro que me produce ver cómo la estulticia campa a sus anchas por el mundo.

Parlamento europeo busca terminar con "lenguaje sexista"

Que si ya es bastante complicado aprender idiomas en circunstancias normales, hablar o escribir teniendo en cuenta todas estas chorradas, se va a hacer imposible. O me cambio de sexo o me mutilo hasta no poder hablar ni escribir ni con las cejas.

Y digo yo ¿las mujeres DE VERDAD nos quejamos por esas cosas? Es decir, alguna de vosotras se siente excluida cuando alguien dice "el hombre es un animal racional"? ¿Y las mujeres qué se supone que somos? ¿Sillas con tetas? No es un problema del lenguaje, señoras, es un problema de autoestima.

¿Vamos realmente a poner una queja porque "El cerebro" sea de género masculino? a partir de ahora tendremos que decir a nuestros amigos entre chascarrillos "no tienes masa craneo encefálica, ser humano" en vez de "eres imbécil, chaval".

Dejemos que la lengua evolucione por sí sola, que es como tiene que evolucionar.

También adelantaríamos tiempo y evitaríamos muchos problemas si castrásemos a todos los hombres (perdón, "personas con pene").
¿Y ahora el presidente del gobierno qué será? Me temo que los telediarios van a ser mucho más largos.

Yo me niego.
Directamente.

Por favor, decidme que en realidad las mujeres no somos así...

MP3|Spoon - Don't You Evah

martes, marzo 10, 2009

Galleta va a ser MUY grande y ya lo sabe

Desde que tengo perro ya no molo nada, no soy moderna, no soy alternativa, ni gafa-pastosa, ni ocurrente, ni ná.
Entre una parte importante de mis amistades, ya sólo soy una absoluta solterona.

Esto me hace reflexionar.
Yo, soy solterona desde los 14 años aproximadamente, momento en el cual supe que me quedaría soltera de por vida y que sería feliz (incluso). Además, por lo visto sí es el hábito lo que hace al monje, así que te compras un perro y de repente te vuelves malencarada, te sale un moño, hablas sola y te pasas todo el día riñendo a los niños... ¡Ah!¡No!¡Que eso es una bibliotecaria! ¡Qué casualidad que además de tener un perro sea bibliotecaria DE VOCACIÓN!

Ahora sólo falta apuntarme a un club de lectura (de lectores frustrados porque a este paso, hasta que se pueda leer dormida, no acabaré ni un solo libro) y a un curso de macramé.

Independientemente de esto, si me pongo a comparar:
1.- Galleta mueve el rabo cuando me ve, que ya es mucho más de lo que han hecho muchas de mis parejas.
2.- Galleta me hace compañía. Esto es algo que pocas de mis parejas han hecho.
3.- Galleta parece que me escucha y hasta me entiende. Aquí están a la par Galleta y TODOS mis churris.

Lo que me lleva a pensar que he sido más solterona con churri que sin churri.

miércoles, marzo 04, 2009

Monotema Galletil

Mientras Paula limpia en casa, aprovecho para sacar a Galleta por este terreno valdío que es mi barrio. Ella me pregunta porqué me marcho mientras acaricia a Galleta y obtiene la respuesta un instante después, cuanto tiene seis kilos de perro sobre los hombros cual cacatúa.

Si habitualmente mi barrio parece barbecho de La Mancha, hoy, con el viento y la lluvia parecía directamente la estepa siberiana.

Lo más soprendente del paseo con Galleta ha sido el momento en que un cardo ruso se ha acercado rodando por nuestra espalda y ha engullido a Galleta.

Luego ha visto a un señor negro y si ha pasado un cuarto de hora ladrando.
Depués ha visto a un señor con gorro y se ha pasado un cuarto de hora ladrando.
Posteriormente nos hemos cruzado con una excavadora y, como no, se ha pasado otro cuarto de hora ladrando.
Y para terminar, ha ladrado sin motivo.

Eso es lo que ha hecho durante todo el paseo, porque ha esperado a llegar a casa para trotar ansiosa a sus periódicos y hacer "sus cosas".

Algo estoy haciendo mal.

lunes, marzo 02, 2009

La España profunda.

Me persono en casa de mi señora madre acompañada de Galleta, que tras escuchar la opinión (lo quiera o no) de medio Madrid, resulta que no es un perro, es un pony.

Allí está mi dorada sobrina, de dos años de edad, con sus rubios tirabuzones y repitiendo continuamente "Galleta a peinar" al tiempo que se atusa su propio pelo con el cepillo del perrito.

Tiro la pelota y la niña corre a por ella mientra Galleta mira a lontananza absolutamente indiferente.

Y de repente, el caos: mientras mi sobrina intenta peinar a Galleta, Galleta intenta comerse un poto. Poto protegido con uñas y dientes por Mamá-Tirita, pero para dientes, los de mi sobrina que ha decidido que lo mejor que puede hacer, ya que Galleta no se deja peinar, es arrancar las hojas del poto y probar a ver porqué al perrito le gustan tanto. Yo intento separar piernas y brazos de patas y rabo, pero depués de varios pellizcos, desisto.

Tras esta vorágine de aullidos, conseguimos sentarnos a la mesa a comer.
De repente, Mamá-Tirita se mete la mano dentro del jersey y se toca un pecho. Luego se toca el otro. Repite la operación. Observo intrigada mientras pienso que es el peor momento para hacerse un examen de mama. En cualquier momento me pedirá que le examine las orejas.

Ahora se mira en las mangas. La derecha, la izquierda y vuelta a empezar.

- Mamá ¿Qué-haces?
- He perdido la servilleta.
- ¿¿AHÍ?? ¿En el canalillo?... ¿No es más fácil buscarla por el suelo?
- Pensé que la había guardado ahí, pero no.
...
Y de pronto, como si mutase en David Copperfield, se saca de la manga un pañuelo de algodón. Doy gracias porque no haya sido un conejo que saldría el pobre bicho asfixiado.

El tiempo no pasa por esas costumbres de la España profunda. Las servilletas en el canalillo, el monedero en el sobaco, el dinero en la faja... mi madre es como el baúl de la Piquer.

Recuerdo mi infacia yendo a comprar la ropa de invierno con mi madre: nos metíamos en el probador y se sacaba el dinero de entre las lorzas. Yo arrugaba la nariz pensando que aquello era una cochinada, pero claro, entre coger un billete que había estado en una lorza y uno que había estado en un sobaco (no axila, no)... en fin...
Éste sábado, tras una cogorza express, cuando me quité las botas cayeron 40 €.

Guadalajara

En la oficina escucho la siguiente "conversación":

- Sí, si me das tus datos de contacto, te envío ahora mismo toda la documentación... fenomenal... ajá, dame tu e-mail... sí... Guadalajara... con "g" ¿verdad?...



Me pregunto cómo más se podría escribir "Guadalajara" ¿Uadalajara?

 
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