lunes, febrero 23, 2009

Parecidos razonables

Eso de que los perros se parecen sus dueños, me ha parecido siempre una solemne tontería.
Es cierto que cada cual elige el tipo de perro en función de su carácter, pero de ahí a que sus madres los confundan... en fin, que no.

En el veterinario me crucé con un tipo de el flequillo levantado, en chandal, un par de piercings y diciéndole al veterinario todo el rato "colega". Supongo que tanto el coche del muchacho, como el transportín del perro, estarían tuneados. Su perro era un bull terrier de nombre "Killer".

Era evidente. Imagina a un feroz ñeta con un pequeño y esponjoso caniche de nombre "Pipo"...

También Galleta refleja mi caracter, en el sentido de que está en la sección "miscelánea" en cuanto a raza, que será muy educadita, sociable y con cara de idiota de por vida.

Y, por supuesto, adoptará EN TODO MOMENTO, la pose "dónde está mi cerveza".

miércoles, febrero 18, 2009

Soy pienso, luego existo

Definitivamente ya pertenezco a ese porcentaje de la población que SE NOTA que tiene perro.

Tras mucho sufrimiento he puesto en práctica un método causa-efecto con Galleta. Esto es: si haces lo que te digo y/o te portas bien, te doy comida. De este modo, Galleta tiene más hambre que "los pavos de Manolo", pero he conseguido en dos tardes que se siente, que se tumbe, que de la patita y que venga, todo esto cuando se lo pido, claro, que no cabe el elemento azaroso. No hay nada que no haga por comida el animalico. Esta tarde vamos a probar con "Galleta, mete el pollo en el horno". Ya veremos.

El caso es que para que esto sea eficaz, tengo que llevar siempre encima golosinas o pienso de Galleta para ir dándole recompensas a todas horas. De este modo, hay un botecito de pienso junto a mis calcetines en el cajón de la mesilla, en el baño al lado de los desodorantes, en el salón, junto a los mandos de la tele. Y por supuesto en mi bolso.

Cuando Galleta y yo llegamos al veterinario, todos los perros de la consulta me miran babeantes mientras se relamen con fruición.
Yo estoy un tanto asustada y Galleta, en su transportín y con la valentía que da la distancia, le hace frente a un boxer desde mis brazos, mientras el bicho le mira con el mismo interés que mostraría un teleoperador de Movistar ante una reclamación.

En la consulta somos 4 adultos y 6 perros. Todos los perros tiran con fuerza de sus correas haciendo esfuerzos sobrecaninos (¿?) por llegar hasta mí. Galleta cada vez está más enfurecida y yo más asustada, porque ya no la puedo sujetar y temo ser víctima de la violencia mascotil, esa lacra de nuestros días.

Así trancurrió una hora, señores ¡¡una hora!! Ni en la seguridad social hay tanta cola, por dios. Todos los perros me miran con mirada aviesa (menos el boxer que estuvo mirando con atención al poto del mostrador por si se movía, atacar). Los dueños me miran con mirada curiosa y Galleta intenta comerse mi oreja a toda costa mientras, alternativamente, se tumba, se sienta, da la patita y gira sobre su propio eje.

Finalmente, tras la visita y al ir a buscar la tarjeta de crédito, encontré la explicación a tanta expectación: el bote del pienso se había abierto y todo mi bolso está lleno de comida para cachorro y galletitas blandas que "enloquecerán a tu mascota".

Durante toda la espera, estoy convencida de que los perritos no vieron a un humano, vieron un enorme saco de pienso compuesto.

martes, febrero 17, 2009

Galleta: documentos gráficos



Esta es practicamente la única foto que tengo de la cabeza de Galleta.

Esta es la única en la que sale el cuerpo.



Finalmente ésta es la única que puede demostrar que Galleta tiene patas (al menos una)



Y con esto, tenemos una composición aproximada de cómo es el pequeño osezno que trota por mi casa.

domingo, febrero 15, 2009

Ñigu-ñigu

Rosana le ha regalado a Galleta un muñequito de esos blanditos que hacen "ñigu-ñigu" cuando lo estrujas.

Llego a casa y se lo enseño "ñiiiiiiiiiiiiigu".
Galleta me mira con cara de "pero cuántas tonterías me traes...", sin embargo a los cinco minutos salta cual gacelilla alrededor del muñeco mientras lo despachurra con sus patorras y le da dentelladas.

"Ñigu-ñigu"
"Ñiguuuuuuuu-ñiiiiiiiiiiiigu"
"Ñiguñiguñigu"
"Ñiguñiguñiguggg"
"Ñiguuuuñiiiiigu"

(Tres horas después)

"Ñigu-ñigu"
"Ñiguuuuuuuu-ñiiiiiiiiiiiigu"
"Ñiguñiguñigu"
"Ñiguñiguñiguggg"
"Ñiguuuuñiiiiigu"

(04:45 a los pies de mi cama)

"Ñigu-ñigu"
"Ñiguuuuuuuu-ñiiiiiiiiiiiigu"
"Ñiguñiguñigu"
"Ñiguñiguñiguggg"
"Ñiguuuuñiiiiigu"

Hoy le hemos hecho la vasectomía al muñeco.

jueves, febrero 12, 2009

Mi jornada.

Tengo a Galleta desde hace...¿doce días?
He adelgazado unos dos kilos, y sí, es estupendo tener un perrito...

07:00.
Limpia pis.
Limpia caca.
Echa de comer.
Limpia pis
Limpia pis.
Limpia pis.
Me cago en tu padre, Galleta.
07:30 Me marcho a la oficina.
15:23 Vuelvo de la oficina.
Limpia caca.
Limpia pis.
Echa de comer.
Limpia pis.
Galleta, suelta ese kiwi.
Galleta, sal de mi bolso.
Galleta, no te comas mis pantuflas.
Limpia pis.
Galleta, deja de morder los pedales de la bici.
Galleta, suelta mis deditos.
Galleta, saca la cabeza del cubo de la fregona.
Echar de comer.
Tirar pelota.
Recoger pelota.
Tirar pelota.
Recoger pelota.
Galleta: tú pelota; yo, sofá.
Tirar pelota.
Recoger pelota.
Me cago en tu padre, Galleta.
Echar de comer.
21:57
Me siento en el sofá.
22:02
Limpiar pis.
Limpiar caca.
Limpiar pis.
Limpiar pis.
...

04:45
Galleta me trae la pelota al pie de la cama.

viernes, febrero 06, 2009

Arroz con pollo (o "para que luego digáis que mis títulos no son claros")

De todos son conocidas mis habilidades culinarias, o más bien, la ausencia de las mismas, así que cuando el veterinario (Don Pablo, porque a 70 euros la visita, es DON PABLO) me recomienda que haga arroz con pollo para Galleta, yo ya entro en modo pánico.

Así pues, llegamos a casa y me coloco mi delantal y mi mejor actitud de ama de casa, que se materializa abriendo una cerveza.

Cuando me quiero dar cuenta, el arroz se ha pasado y se podrían levantar edificios de doce pisos con en mejunje en cuestión, pero Galleta es un perrito y que no creo que tenga la suficiente influencia como para quitarme las estrellas Michelin por un arroz un poco pastoso.
Así pues, finiquito el guiso son un huevo picadito y listo.

Le pongo el arroz, lo olisquea, lo cata y le gusta, así que empieza a comer como si no fuese un cachorro, así, sin ansia.

Me lleno de gozo de ver que la perrita come, así que me tomo otra cerveza para celebrarlo.

De repente Galleta deja de comer y empieza a hacer frenéticos movimientos de cabeza. Yo intento agarrarla para ver que le pasa, pero el bicho está entre enloquecido y rabioso.

Corre por la casa meneando la cabeza y yo detrás. Cada vez que cabecea, granos de arroz salen disparados por los aires, así que yo estoy cubierta de arroz, el sofá está cubierto de arroz, el suelo está alfombrado de arroz... total, mi casa parece un arrozal.

Cuando por fin consiguo atajarla y le abro las mandíbulas no sin bastante esfuerzo, entiendo al pobre animalico: el arroz se le ha hecho una pasta imposible de digerir y tiene pegado en el paladar el arroz suficiente para alicatar una cocina.

Es probable que no sea una muerte tan lenta...

lunes, febrero 02, 2009

Galleta Bat

Me miró, la miré, la olí... y me lo pensé.
Este fue nuestro primer instante. Galleta y yo.

Tras una "leve" demora de unas 14 horas en la llegada de Galleta y un repentino cambio de sexo, ELLA llegó en brazos de una oronda y maltrecha mensajera.
Mientras la mensajera me explicaba que su perro estirilizado hacía magia y dejaba a las perritas preñadas, yo intentaba arrebatar a mi cachorra de sus brazos.
Finalmente y tras un disimulado y educado forcejeo, cayó en mi regazo.

Ella se empeñaba en llamarla Minnie e insistía en la casualidad de que su hermanita, a la que también había porteado, también se llamara Minnie. Yo callada como una puta, me veía en plan "Kramer vs. Kramer" corriendo veloz como un pollo sin cabeza ante la posibilidad de que todo fuese un error y quisiese arrebatármela... pero la cara que debí de poner cuando dije que se llamaba Galleta y que muchas-gracias-por-venir, debió de ser clara, concreta y concisa.

Y que más contar... que venía en unas pésimas condiciones por lo que acabo de llegar de ls urgencias veterinarias de que nos curen a las dos: a ella de una gastroenteritis salvaje y a mi de un ataque de histeria y dos de pánico.

Mientras esperaba en la consulta, dos amables señoras se han empeñado en hablarme mientras yo intentaba controlar mi lágrimas, mis uñas, mis tics y todo aquello que me estaba ocurriendo mientras Galleta asomaba dignamente su cabeza por un hueco del trasportin.

Lo típico: que si es "niño" o "niña" (sinceramente, añoro el "hembra" y "macho" aunque ya no sean politicamente correcto ni para los perros), que si qué raza es, que si qué mona, que si qué delgadita... y luego el intercambio de experiencias:

- Pues yo tengo un "pirbul", que me regaló mi hija, que me dijo que le había costado un dineral... más guapo... me lo entán pelando ahora... que yo no sé porqué dice la gente que los pirbul son peligrosos, porque mi Cuqui no le podría hacer daño a nadie...

La señora tiene unos 83 años y lleva un colorete en las mejillas muy al estilo Agatha Ruiz de la Prada pero hecho con tiza.

- Ahá...

...digo yo mecanicamente mientras pienso en si Galleta va a sufrir en cualquier momento una combustión espontánea o cualquier otra catástrofe horrorosa que la llevará a la muerte y de la cual tendré la culpa por no haber girado tres veces el pestillo de baño ayer...

- Sí, es muy bueno, es por aquí de alto (marca con la mano por debajo de la rodilla) y así muy bonito de cara.
- Ahá...

Así transcurre un rato, hasta que aparece la auxiliar de la clínica con una mezcla muy curiosa de un pequines y un caniche pero del tamaño de cocker.

- Tome, señora, ya tiene listo a su Cuqui.

La auxiliar me mira con cara de "túcomosinoestuvieras"...

- ¿A qué es guapo mi "pirbul"?
- Ehhhh... mucho.

Y en ese instante pienso en que hay hijas aún mucho más crueles con sus madres que yo...

 
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