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Por fin vuelvo...

Como en casa de Mamá Tirita. Mientras ella intenta comer, mi joven sobrina se encarama en su regazo mientras golpea insistentemente el cráneo de mi señora madre con una pala.
Pienso en cuántos hijos adultos desean hacer eso alguna vez.

- Mamá, no dejes que te haga eso...
- ¿Por qué, si es muy graciosa?
CLONC, CLONC, CLONC
- Porque algún día verá natural atizarte con un bate de beísbol...

En mi casa nos educaron en la cultura del terror. Cuando tu madre te decía "tú verás", significaba que hicieses lo que hicieses acabaría todo dolor físico o, lo que era peor, dolor psicológico.

En plena edad del pavo sufrí una significativa "pasión de urraca", esto es: adoraba cualquier abalorio que tuviese el color chungo del "gold-field", el invento para los pobres quiero-y-no-puedo, o directamente del cobre bañado en... mantequilla. Iba yo por la calle brillando por mi presencia.

Por supuesto, mis más preciados bienes eran los de plata y en especial un anillo que era tan grande como mi cabeza.

Un día, mi preciada joya desapareció en casa. Me levanté y ya no lo encontré donde me lo había dejado la noche anterior. Anduve con la esperanza de que apareciese tal y como había desaparecido, pero no.

Cinco años después, para mi cumpleaños, Mamá Tirita me hace entrega de las tradicionales bragas de cuello alto y un pequeño paquetito. Era el anillo, sí. Su único argumento para regalarme un anillo previamente robado era que así aprendería a dejar las cosas en su sitio. No sé si "por su sitio" entendía mi dedo o la nevera o la caja de galletas (con galletas) donde se esconden las perlas de Mallorca.

Partiendo de esa premisa, vivíamos en mi casa con el miedo del robo interno. El principal problema era que para evitar que alguien "te robara" el paraguas o las plantillas de los zapatos, todo era escondido con tal meticulosidad que finalmente cuando lo necesitabas no lo encontrabas.
Así, abrir cajones en casa de mi madre es toda una aventura. Debajo de los cubiertos, en la cocina, podíamos encontrar la cartilla del banco. Entre las mantelerías estaba discretamente escondido el perfume que le regalaron por reyes y que ella consideraba "mu güeno". Debajo del sofá había un paraguas. Detrás de las cortinas del comedor, detrás del radiador había unos auriculares Casio que estaban ya inservibles.

Y han pasado los años, y a pesar de que vive sola, sigue haciendo exactamente lo mismo. Ha llegado a confesar que había perdido un reloj de oro que alguien le regaló para su boda. Y no, no estaba debajo de los cubiertos, pero los cascos de Casio siguen allí.

26 voces discordantes

He echao un webo de menos tus posts :-)
En cuanto a mama-tirita... mira que hace años que leo cosas de ella, y me sigue dejando de piedra.
Demasiao normal has salido tú (o algo).
Ptú.

Ai calla, ahora que caigo: mira a ver en cá' tu madre, que hace dos años guardé un teléfono inalámbrico que se me había demontao pa que la peque no lo cogiera y no hemos vuelto a encontrarlo, no vaya a ser que esté detrás de las copas del salón.

Angelico mío... lleva años guardando las joyas en una caja de galletas danesas colgada en la cuerda de la ropa...

Nota del autor a los ladrones potenciales: tiene mucho más valor mi bicicleta que todas las joyas de Mamá Tirita juntas.

No sé como ni por donde he llegado aquí, pero me gusta.

Tirita~~!

NOMELOPUEOYONIDECREÉ

Qué ganas de una nueva entrada tuya, pondió... Genial, como siempre, veo que en esta ausencia no has perdido lucidez.

Saludos.

Me recuerda a mi madre. Ella tambien guardaba cosas en los lugares mas insólitos. Por ejemplo el chocolate encima de su armario para que no nos lo comiéramos.!Al cabo del tiempo se ponía rancio y cuando lo encontraba estaba inservible¡O el dinero en la caja del piano para ocultarlo de los "posibles" cacos.Desgraciadamenta ahora tiene demencia frontotemporal y ya no necesita esconder nada. Simplemente no recuerda donde lo ha puesto. Me encanta tu blog. Saludos.

Ayyyy... a mi también me daba mucho miedo ese "tu verás". Genial el regalo del anillo 5 años después!

Daza

Mi familia utiliza ese sistema para esconder las cosas de valor a los ladrones que siempre acechaban cuando salíamos de vacaciones. Al principio recordaba los escondites: "Ramon, si tenemos un accidente en coche y morimos empotrados contra un camión y los bomberos tienen que sacarnos con pajita del coche recuerda que las joyas están escondidas en la maceta de la bugambilia".

A cada verano le tocaba un cambio de escondite pero siempre temía haberse olvidado cambiar algo de sitio. "Ramon, si morimos trágicamente chafados por un autobús recuerda mirar en la maceta de la bugambilia y dentro de la cafetera". "Ramon, mira en la bugambilia, la cafetera, el altillo y los calcetines de tu padre..."

Y así con los años iba añadiendo un escondite nuevo a la lista. Hace años que nuestras despedidas son del tipo "Ramon, si nos pasa algo tira el piso abajo y revisa los escombros uno a uno".

Te he echado de menos Tiri. Saludos a tu señora madre, dale unos golpes en la cabeza con un cucharon de mi parte.

Mi abuela tiene la misma obsesión oculta-cosas-de-valor-subjetivo (entre las que se encuentra la libreta de los teléfonos, curiosamente).
El problema viene cuando no recuerda dónde las metió y después nos acusa de habérselas escondido... Por suerte ya hemos localizado todos sus escondrijos y la sangre no llega al río, jejeje.

Me encanta leerte... sigue así!
Besos

Tu señora madre es genial.

Tu señora madre es genial y tú también.

Pues oye, qué quieres que te diga... a mí las ideas de mamá-tirita cada vez me parecen más acertadas... esta noche mismo voy a empezar. Se han dejado la habitación hecha un desastre, así que voy a esconderlo todo y ya si eso los reyes magos de dentro de unos años que lo traigan... ja, se van a enterar de lo que cuesta un peine...
Gracias mamá-tirita...

Ayyy, tantas cosas tienen las madres del mundo de mamá-tirita... recuedo el hallazgo de un puñado de billetes en el interior de un muñeco en la estanteria más alta de mi habitacion, los miré y me sentí en la posesión de la mayor riqueza de mi vida... era la mayor suma de dinero que mis manos abarcaban. Se lo dije nada más regresar de sus compras, ayy, no, que eso es para pagar la luz!!, arrebató mi tesoro de mis manos, sin piedad... snif!
Techamos de menos... de menos porque se nos acabó la teja y dejamos de techar, JAJAJAJA! PRfffffFFFRRRR

Me has hecho reír con tu comentario, pero es así, suele suceder que uno esconde cosas " por las dudas " y a veceds después no se encuentran. Besos

Bienvenida otra vez!!
Bueno, me parece agobiante vivir escondiendo cosas, pero te aconsejo que revises bien los colchones o los muebles, cuando se decida cambiar algo en la casa. A ver si va a pasar lo mismo que en Italia, que la hija de una buena señora tiró un colchón con millones de euros y por supuesto no lo ha encontrado.

No veo qué relación puede tener eso con la subida del IVA ni, sobre todo, con el posible paso de Alonso a Ferrari.

Esto tiene que tener rodaballo encerrado o golondrina alicorta, ¡fijo!

Mus

Uooo por fin has vuelto!!! Se te echaba muuucho de menos por aquí :)))

A veces creo que te lo inventas, otras lo dudo porque es imposible inventarse todo eso si no lo has vivido en tus propias carnes.

amosssss ya!!! tu madre es como mi abuela, que guardaba la cartilla del banco debajo de los cubiertos, o sino debajo de la manteleria fina que nunca utilizaba, pero el mejor escondite era guardar el dinero de la paga dentro de las macetas.....¿no se mojaría el dinero cuando las regaba? por cierto el escondite de las pastas/galletas es todo un mito...

Tiri,

Sugiero un post con las cosas que tu madre (me juego la nariz a que tiene altas afinidades con mi abuela) tiene en su bolso / bolsa de la playa...
Del bolso de nuestra fornida abuela hemos llegado a sacar -en un mismo día- los siguientes:
Un destornillador, 500 gramos de gominolas caducadas en 2005, un set de clavos, 20 rulos, un libro de recetas, DIEZ sets de llaves todos enlazados entre ellos, un reloj con la pila gastada, una tapa de champú h&s.
Y un móvil, claro.

Sigues igual de genial que siempre, se te echaba de menos...

Me alegro de que vuelvas por aquí ^^

Yo también te echaba de menos, Tiri. Que alguien avise a Mus, por favor. La Tiri estriques bác.

identifícadísima me he sentido...entre el "tú verás", el "quiero pero no puedo", la ley del más astuto para hacerse con las cosas más preciadas de casa y el "para que aprendas a guardar las cosas en su sitio" me has transportado a mi más tierna adolescencia.

Qué sufrimiento...

Una pregunta ... ¿Qué opinas de las compañias aseguradoras?

Javier V.

¿Ein? Para los estudios de mercado, tengo una tarifa especial de 10 €...

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