lunes, septiembre 29, 2008

Meme 1: Seis cosas que me hacen feliz

Bien.
Después de dos semanas en las que llorar era mi actividad de ocio, porque en el trabajo no tenía tiempo ni para eso, consigo entrar en mi blog para cerciorarme que sigue aquí, solito y adelgazando, cosa que yo no hago.

Como novedades: me he rapado la cabeza, no sé si al uno, al dos o al 3,14. Lo que sé es que me resulta muy divertido ver la expresión de la gente... sobre todo de mis jefes.

Al llegar, abro la puerta del blog y lo primero que veo, además de las telarañas son dos memes.

En este punto abro la nevera y me sirvo una cerveza.

Mejor, mucho mejor.

El Currante me ha dejado un meme que consiste en enumerar las seis cosas que me hacen feliz.
Teniendo en cuenta las dos semanas que llevo, es fácil:

1.- Que mi jefa deje de "porculizarme" y de decir que me quiere porque el termino "querer" se está devaluando mucho y cuando mi madre me diga "te quiero", yo me pondré como una loca a facturar algo o a contestar al teléfono antes de que alguien me grite o me mire como si mereciera la muerte, que es lo que suele ocurrir después de escuchar dicha frase.

2.- Respirar mientras trabajo. Recuerdo aquellos tiempos en los que escuchaba música e incluso leía los correos con detenimiento y no leía "establecer paramecios" donde ponía "establecer parámetros".

3.- Dormir cuando tengo sueño. Esto es lo que más feliz me hace. No hay sensación más frustrante que intentar mantener los ojos abiertos cuando tus párpados dicen "a dormir". Vas cogiendo las postura de ojos adecuada para poder mirar (e incluso ver) sin tener que sufrir demasiado, de modo que vas guiñando los ojos mientras inclinas la cabeza para acabar con una postura parecida a la difunta madre del rey (incluso muerta)... y todo para acabar durmiéndote... ¡¡Ains!! que horror... sí, sí. Esta puede ser una de las cosas que más feliz me hace.

4.- Hacer pis cuando tienes pis. Y que alguien me diga lo contrario...

5.- Los chorizos criollos. A mi un chorizo criollo me haría muy feliz. Nos casaríamos y tendríamos pequeños chorizos que se llamarían "El Vaquilla" y "Torete" en honor a aquellos grandes personajes de los años 80. Una de las cosas que más placer me provoca es comer. ¡Ñam!

6.- Mi bici y mi patinete. Sí señor. Tengo una flamante bici nueva y un flamante patinete con suspensión con los que voy sembrando el pánico por la ciudad. Soy "El Diablo sobre Ruedas".

Y ya.

También me haría muy feliz que tú, que trabajas en una gran empresa colocaras un banner de publicidad en mi cabecera lo suficientemente bien pagado como para no tener que aguantar en un trabajo donde me sienta alienada que es una de las cosas que no tendría que sufrir ningún ser humano: un jefe tocabolas.

domingo, septiembre 14, 2008

Puajj Puajj

Ayer tuve una despedida de soltera.
Cenamos mal, un señor peludo froto su cuerpo por mi cara y nos llamaron putitas, zorrillas, guarronas, mariconas, chochetes y almejitas. Todo un despliegue de mal gusto, vaya. Fue una despedida de soltera absolutamente tradicional. Sí, señor. Y además pagamos por ello.
Hoy lo único que quedaba de todo aquello era un horrible olor a tabaco en mi ropa que me ha provocado nauseas. No fumo desde noviembre y me muero de asco cuando mi ropa huele a veneno.
Me han engordado hasta las cejas y no me siento más ágil puesto que he de mover más kilos, pero al menos no tengo esa sensación de esclavitud que tenía antes.
A pesar de todo ello, reconozco que si tuviese que soportar situaciones límite como trabajar en un garito de despedidas de soltera o tener un hijo, volvería a fumar.

viernes, septiembre 12, 2008

Autoretrato

Como no tengo coche, me portea a la oficina una vecina.
El hecho de no poder dormirme me crea mucho estrés así que me acuesto pronto y pongo cuatro despertadores: dos móviles y el radio-reloj-despertador con dos alarmas que me regaló Mamá Tirita para que así no olvidara que algún día voy a morir de forma dolorosa (o algo).

Cada despertador está programado para que suene dos veces, así que esto hace un mínimo de 8 alarmas. Todos están puestos entre las 7 y las 7 y 20 por lo que en 20 minutos me levanto 8 veces de la cama y me acuesto otras tantas.

Pues sí: me he dormido.

Me he levantado a las 8:23 y mi vecina me esperaba a las 8:30 en el garaje y teniendo en cuenta que vivo en un sexto piso y que necesito como 6 minutos para llegar al garaje, contaba con unos 20 segundos para vestirme y lavarme los dientes.

Así pues, me he levantado de un salto y con las mismas me he echado algo a la cara que no puedo asegurar que fuese agua, me he peinado mientras pensaba que las únicas veces que me peino es cuando no me ducho porque llego tarde y eso es una guarrada y he salido corriendo al ascensor.

Cuando me he subido en el "elevador de cuerpos" a.k.a. ascensor, me he acurrucado en un rincón deseando que alguien me amputara un miembro para así ahorrarme ir a trabajar.

De camino al garaje, en la cuarta planta, el ascensor de para y entra una chica mucho más despierta, maquillada y oliendo a tostadas y café.

"Hola" digo, mientras me doy cuenta del hambre que tengo.

"Hola" dice ella mientras abraza su bolso y me mira con recelo.

Soy consciente de que parezco una indigente, aun más cuando reparo en que me he puesto la tobillera por encima del calcetín. Siempre pienso que me gustaría salir de casa peinada, pintada, sonriente, oliendo a tostadas y café y, sin embargo, soy lo más parecido a Fernando Esteso con tetas.

Al llegar a nuestro destino y separarnos, ella me dirije un tímido "adios" y de mi boca sale otro "hola" (con dos cojones, que parezco imbécil).

Ella me mira de reojo y aprieta el paso temiendo otro "hola" o que le enseñe una colección de cuchillos jamoneros.

Y ya tengo una foto de mis vacaciones.



miércoles, septiembre 10, 2008

Granizado de limón.

Hoy, cuando me disponía a ir al trabajo, el síndrome post-vacacional ha atacado a mi coche y, a dentelladas, lo ha dejado clavado en el garaje. Vamos, que s'a roto.


Ha venido el señor taller móvil, me ha puesto las pincitas, ha arrancado y me ha dicho "si se te cala, no podrás volver a arrancarlo". He llegado al taller haciendo ruedas... que ni Hamilton, ni Alonso, ni : "gooooooooooooonnnn gooooooooooooonnnn gonnnnnnnnnnnn".

Antes de irme al trabajo había metido todos los cacharros que he traído del viaje en el maletero para repartirlos en mi familia y así evitar el linchamiento, así que cuando he dejado el coche en el taller, he vaciado el maletero y me he ido a la oficina con varias pantuflas de tweed de Harris (¿¡!?), alguna botellita de güisqui, galletas de mantequilla para el cuerpo nacional de policía, una taza y un pollo de peluche que pía, que durante el viaje fue bautizado como "elpolloquepia" y que ha despertado la curiosidad de los controladores de equipajes de los aeropuertos. Y la curiosidad del señor del taller, también. Y el del taxista que me ha llevado a la oficina, también. En la oficina no se han inmutado.

En fin.

Mi nevera tampoco funciona. Ha dicho que para lo que hay que conservar, mejor se muere. El congelador sí, pero meter helado de fresa en el microondas y rezar para que se convierta en un filete para cenar, no funciona. No señor.

A todo esto, no he contado que en Escocia (por cierto, Irlanda SÍ y Escocia También) me caí al bajar un escalón mientras porteaba mi maleta llena de libros (turista gafapasta, sí) y aplasté el parterre de flores de una cuidadosa señora edimburguesa. Así que, mi tobillo tampoco funciona a pleno rendimiento.

Mi ligera cojera, unida a los pantalones bombachos que uso debido a que no quepo en mis ropajes habituales, me hace parecer un domador de ladillas ruso.

En fin (sí, otra vez).

Me voy a la cama a ver qué pasa mañana.

lunes, septiembre 08, 2008

Clavelitos

Me he inventado un síndrome nuevo. Se llama el síndrome Windows Vista y es como el síndrome post-vacacional pero con un kilo más de ira. Los síntomas son:

- Enrojecimiento del globo ocular y movimientos nerviosos del párpado cuando llevas un cuarto de hora esperando que el Outlook se actualice.

- Movimientos espasmódicos golpeando el ratón que sobrevienen después de tres intentos de abrir un documento excell y el sistema "no reconoce el formato".

- Improperios varios y botonazo al grito de "estonorula yopaso mevoyamicasa".

Paradójicamente, mi jefe puede entender esta reacción y no el síndrome postvacacional.

Me cago en Bill Gates. Aquí y ahora.

Y dicho esto, resumo mis vacaciones: el mar de Irlanda se cayó del cielo y tengo la sensación (cierta, por otra parte) de haber pasado todas las vacaciones mirando al suelo para no meterme en un charco donde no hiciese pie ¡Qué forma de llover, oiga!

El momento más simpático a la par que vergonzoso fue cuando en Londonderry/Derry, después de tres vinos y cuatro o cinco pintas de Guiness escuchando a un grupo de irlandeses tocando, cantando e interpretando el folklore local en el garito The Don, me arranqué por "Clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón", todo ello a voz en grito y con gallos de esos que son capaces de reventar huevos.

Dos veces lo canté.

Ellos preguntaban con mucho interés "What's clavelitos?" y no voy a reproducir mi explicación porque ya me he puesto en evidencia bastante.

No sabéis lo difícil que es decir "clavelitos" estando borracha...

 
ecoestadistica.com