martes, julio 29, 2008

Verano azul.

Este año, para variar, voy a tener el síndrome pre-vacacional, que consiste en levantarme todas las mañana pensando que las vacaciones se empezarán y acabarán y volveré y tendré tanto trabajo acumulado que querré morirme y, entonces, me empezaré a golpear la sién con las cucharilla del café mientras murmuro "oferta-facturación-control-reclamación-cierre-oferta-facturación-control-reclamación-cierre-oferta-facturación-control-reclamación-cierre-oferta-facturación-control-reclamación-cierre". No creo que llegue a tener síndrome post-vacacional. No tento tiempo.

Hoy he quedado con Mamá Tirita para comer, que sigue con la perra de que estoy anoréxica. Si fuese la madre de la Winehouse, la tendría repeinada con unas hoquillitas surcando su cuero cabelludo y rolliza cual vaca frisona.

Y he comenzado a hacer deporte de nuevo, no por estar en forma o por bajar la lorza o por no fumar de nuevo... directamente es por no volverme loca, matar a mis jefes o caer en la heroína o en la nocilla directamente...

Verano azul... ¡Ja!

lunes, julio 21, 2008

El pudor.

Hay un hecho un mi vida que me avergüenza profundamente a pesar de haber ocurrido cuando yo tenía unos once o doce años. El hecho de ser cierto y de parecerme ahora tan gracioso, lo hace aún más vergonzoso.

Yo empecé a leer desde muy pequeña porque en mi familia fomentaban mucho la competitividad.

Me pasaba todos los veranos compitiendo con mi prima, a ver cuál de las dos leía más rápido. No importaba si entendíamos algo, sólo tenías que leer muy rápido en voz alta. Nos daban libros de Julio Verne y nos ponían a las once de la mañana a leer hasta la hora de comer. Mientras las mujeres de mi familia limpiaban el polvo, nosotras dos comenzábamos a odiarnos. Teníamos 5 años.

Así me crié siendo MUY repelente y utilizaba frases compuestas con mis compañeros del cole y futuros policías municipales de Coslada, cuya frase favorita era "tu culo pa'mi cola".

Un día, fui con Mamá Tirita a la papelería a comprar cartulinas y cosas para el cole.

Estando allí ya me empecé a encaprichar con un libro, cualquiera. Yo pedía libros para mi cumpleaños y cuando me regalaban muñecas o eran directamente abandonadas o les hacía perrerías en el pelo hasta dejarlas como Cindy Lauper. Si al menos hubiese jugado con los coches de mis hermanos, mi padres podrían haber dicho que era un marimacho, pero era peor... era ¿intelectual?

Mamá Tirita, entre orgullosa y aterrada de que su retoño fuese TAN repelente, me dijo "venga, coge un libro que te lo compro".


Con mis gordezuelas manos agarro un libro de tapa blanda con la foto de señor vestido con una túnica blanca en la portada, me dirijo trotando a la señora "papelera" y se lo doy con mucha emoción.


Recuerdo nitidamente la cara de la señora. Mira el libro. Me mira. Mira a mi madre.... duda.
Pone cara de "vaya familia desestructurada...".

Mi madre supongo que debió de poner cara de "Acabemos con esto: sí, es repelente".


Me fui a casa más contenta que unas pascuas con aquel libro que no leí hasta COU, momento en el cual entendí la cara de aquella señora de la papelería.

El libro había sido escrito por un tal Julio Cesar y se titulaba "La guerra de las Galias".

¿Qué empujó a una niña de once años a querer ese libro? La dislexia mental y leer "Galaxias" donde ponía Galias.

Novedades

Pues sí. Tengo novedades.

Tengo una yogurtera. Es un aparato rescatado de casa de Mamá Tirita que data del año 1975 y que, sorprendentemente, funciona.

La caja, ya en sí, tiene tanta solera que la tengo guardada con más mimo que la yogurtera. El aparato no tiene luz, ni interruptor ni nada que indique es está haciendo yogures. Las intrucciones es una cuartilla de papel amarillento cuyo contenido es del tipo "echar leche, una cucharada de yogur y, diez horas después, consumir". Nada de "no meter la cabeza dentro", "no es recomendable para su uso en autopista", "no es aconsejable usar la yogurtera en la ducha", ni cosas por el estilo.
A todo esto en la caja, anuncia en grandes letras Verdana que la yogurtera es Express... diez horas, oiga. Hace que no duerno diez horas un día de diario desde que tenía 11 años.
Tiene su gracia, por el rollo del ritual que hay que hacer para elaborar un yogurt. Diez horas es más de lo que se tarda en volar a Islandia, por ejemplo. De hecho, la yogurtera express de Mamá Tirita hace yogures en dos vuelos y medio a Islandia. Por dios... si Björk es capaz de cortar la leche con solo mirarla...

Ya no tengo patinete. No señores. Mi patinete ha sido retirado del mercado por peligroso. El seguro de plegado del patinete no funcionaba correctamente por lo que ibas por la calle y de repente se abría y podías partirle la cabeza a un liliputiense, un señor bajito con bigote o bien a un niño de cuatro años. Estoy muy triste pero por otra parte esto me va a obligar a comprarme un patinete de la categoría profesional o bien reciclar mi antiguo patinene como cascanueces.

Me quedan 20 días de... arrrggg... para mis vacaciones. Este año estaré tres semanas en Irlanda, Escocia y en las Highlands.

martes, julio 15, 2008

Yogures

He pasado el fin de semana sembrando el terror en la calles de Barcelona con mi patinete.

Si la sola imagen de ver a la oronda Mujer Tirita empujando el patinete, da vergüenza ajena a muchos, la sola imagen de la oronda Mujer Tirita perdiendo una chancla mientras patina y la sola imagen del atropello de la chancla de La Mujer Tirita, provocaría varios ictus cerebrales en personas que son adultos de profesión.

Que esto haya sucedido o no, será siempre un secreto.

El soleado domingo, mientras desayunábamos la caña de rigor, en la mesa aledaña a la nuestra, una mujer hecha y derecha comentaba que "claro, que las mujeres podemos hablar de muchas cosas, como los hijos, los hombres, las uñas... sin embargo, los hombres sólo saben hablar de coches".

Sólo pensar qué entenderán estas mujeres por "igualdad" me provoca espasmos.

Y yendo a la chicha: tengo una entrada para el concierto del jueves de Bruce Springsteen a precio de taquilla. Que esto no es la reventa, oiga.

Si alguien está interesado/a, que se ponga en contacto conmigo/a en lamujertirita@gmail.com

domingo, julio 06, 2008

Murphy era un cobarde.

Un fin de semana magnífico. Sí señor. Bueno, igual exagero una "miaja".


He tenido niña saharaui en casa. Este año, ya con sus 13 años, ha dejado de ser una niña, y como no podía ser otra cosa, ha dejado de ser una niña "aquí y ahora".
Explicarle a una niña que no entiende muy bien tu idioma, lo que es un tampax y cómo se utiliza, y más viniendo de un sitio dónde tienen la fortuna de no saber quién es Silke, es MUY complicado, pero es aún más VIOLENTO.


Yo intento explicarle sin mucha fortuna cual es el lugar de destino del tampax y ella me mira con la misma cara que podría Obelix al decir "estos romanos están locos". Cuando me pide que compruebe si está bien, tengo la irrefrenable necesidad de hacerme la ligadura de trompas con un tenedor mismamente.


A todo esto hay que unirle la edad del pavo. El "déjame en paz" era algo a lo que ya nos tenía acostumbrados. Ahora lo que se lleva es la callada por respuesta. Ahí va ella con su mp3 con Franco Battiato y ya. No contesta a ninguna de tus preguntas: sólo te hace caso si antes le das un bocadillo de Nocilla y sólo hace frases que empiecen por "Tengo (hambre)" o "Quiero (Fanta)".


Encima, hay que tener en cuenta que soy yo y ese factor hace las cosas aun más complicadas:
  • Yo, en mi absoluta inconsciencia, se me ocurre irnos a El Retiro a patinar el día del orgullo gay. Creo que nunca he visto unos ojos tan abiertos.
  • Los antibióticos que tenía que tomar se nos olvidan siempre.
  • Nos hemos bajado a la piscina y como estamos en el momento "perro del hortelano", he tenido que estar a remojo con ella en la piscina unas dos horas, con lo que he salido arrugada y quemada de codos para arriba.
  • He instalado en mis ventanas una mosquiteras con la gran suerte (e ironía) de dejar un bicho inmortal dentro de mi casa que esta noche tenía un hambre voraz.
Para rematar aún más el temita, resulta que la niña no quiere dormir sola, por lo que se ha metido en mi cama. Esto no sería un problema si no fuese porque anoche me estuvo pegando rodillazos en la espalda todo el rato y si no fuese porque esta noche me he despertado chapoteando en mi colchón. Sí, se lo ha hecho.


Así que son las cinco de la mañana, estoy posteando. Es lo único positivo que se me ocurre, eso y que probablemente ésto me sirva para reprimir mi reloj biológico por lo menos otros dos años.

jueves, julio 03, 2008

El señor de los anillos.

Ayer estuve en casa de mi amada madre, de esa que me dio la vida.

Justo cuando yo salía por la puerta, llegó ella corriendo por el pasillo cual mamut superviviente de cinco glaciaciones y con un papel en la mano.

- A ver si me terminas este crucigrama, que si lo acabo, me hacen un estupendo regalo.
- ¿Qué regalo?
- Hija, pues no sé. Pone un "estupendo regalo" ¿ves? estupendo-regalo...

Seguro que es un balón hinchable, que a una señora de 74 años le va a venir divinamente para jugar en la calle con sus amiguitos del cole.

Repaso y quedan tres definiciones. Una de ellas es "Autor de El señor de los Anillos". Vale, sí. Ahora todos lo sabéis, pero yo no he visto la peli, no he leído el libro, no me gusta especialmente la novela de ciencia ficción y... que no me acordaba, vaya.


Sin embargo Mamá Tirita sí lo sabía:

Sí, que yo me he comprado varios libros de este señor... a ver, que no me sale y lo tengo en la punta de la lengua... que luego lo han echado en la tele varias veces, que sale el señor este gordo que ahora hace cosas de cocina... (¿?) Imanol Arias también, hombre, que a tu padre le gustaba mucho... de abogados...



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