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El pudor.

Hay un hecho un mi vida que me avergüenza profundamente a pesar de haber ocurrido cuando yo tenía unos once o doce años. El hecho de ser cierto y de parecerme ahora tan gracioso, lo hace aún más vergonzoso.

Yo empecé a leer desde muy pequeña porque en mi familia fomentaban mucho la competitividad.

Me pasaba todos los veranos compitiendo con mi prima, a ver cuál de las dos leía más rápido. No importaba si entendíamos algo, sólo tenías que leer muy rápido en voz alta. Nos daban libros de Julio Verne y nos ponían a las once de la mañana a leer hasta la hora de comer. Mientras las mujeres de mi familia limpiaban el polvo, nosotras dos comenzábamos a odiarnos. Teníamos 5 años.

Así me crié siendo MUY repelente y utilizaba frases compuestas con mis compañeros del cole y futuros policías municipales de Coslada, cuya frase favorita era "tu culo pa'mi cola".

Un día, fui con Mamá Tirita a la papelería a comprar cartulinas y cosas para el cole.

Estando allí ya me empecé a encaprichar con un libro, cualquiera. Yo pedía libros para mi cumpleaños y cuando me regalaban muñecas o eran directamente abandonadas o les hacía perrerías en el pelo hasta dejarlas como Cindy Lauper. Si al menos hubiese jugado con los coches de mis hermanos, mi padres podrían haber dicho que era un marimacho, pero era peor... era ¿intelectual?

Mamá Tirita, entre orgullosa y aterrada de que su retoño fuese TAN repelente, me dijo "venga, coge un libro que te lo compro".


Con mis gordezuelas manos agarro un libro de tapa blanda con la foto de señor vestido con una túnica blanca en la portada, me dirijo trotando a la señora "papelera" y se lo doy con mucha emoción.


Recuerdo nitidamente la cara de la señora. Mira el libro. Me mira. Mira a mi madre.... duda.
Pone cara de "vaya familia desestructurada...".

Mi madre supongo que debió de poner cara de "Acabemos con esto: sí, es repelente".


Me fui a casa más contenta que unas pascuas con aquel libro que no leí hasta COU, momento en el cual entendí la cara de aquella señora de la papelería.

El libro había sido escrito por un tal Julio Cesar y se titulaba "La guerra de las Galias".

¿Qué empujó a una niña de once años a querer ese libro? La dislexia mental y leer "Galaxias" donde ponía Galias.

30 voces discordantes

la verdad es que a veces cuando pensamos en nosotros de pequeños y las cosas que sólo nosotros sabemos que hemos hecho ... o las que no hemos hecho ... te entra esa risa nerviosa ... que ...

No eras tan repelente, no exageres. Tú misma admites que no te leíste ese libro hasta mucho después.

De todos modos, hay que ver las cosas que escribes con tal de no mostrarte con pijama de gatitos. Te lo dejo pasar porque sé que hay cierto calorcillo en el Foro y no es plan de ponerse franelas para dormir, pero no creas que el estío durará siempre...

Besos

No es para tanto. A los once años yo me habia leido (varias veces) La Iliada y La Eneida. Y no me ha pasado nada por ello. ¿O sí?

Jajajaaaaa... todos tenemos un pasado, Tiri!
Y la competición de lectura con tu prima, no sería en voz alta, no?
Uf...

De pequeños y de mayores...
He de decir que acabé estudiando latín y griego.

Mus ¿qué tal? ¿qué foro? ¿qué gatitos? ¿ein?

Claro que era en voz alta... ¿Cómo si no?

En serio que llevo cargan con la cruz de la prima perfecta toda la vida... que si "mira que femenina", que si "mira que churri más guapo y mar portentoso", que si "mira que hijo"... y yo con estos pelos.

pero vamos a ver, a nadie le parece raro que en una papelería de barrio tuvieran un ejemplar de la guerra de las galias? ni tampoco que la niña tirita en vez de querer ir a ver la película de la guerra de las galaxias pensara en comprarse el libro?

Lo de la peli está claro: he salido bibliotecaria...

La Guerra de las Galias fue la traducción que se hacía en COU y supongo que entraría para selectividad...

Leer rápido de pequeño tiene ventajas. Cuando llegó a mis manos una edición de "Los tres mosqueteros", me extrañó porque no ponía "mosqueperros", pero seguí adelante. Ya había leído 100 páginas y aún me preguntaba cuándo iban a salir personajes como Dogos o Widimer. Llegué a la conclusión que el libro no respetaba a los dibujos animados. Pero que el final del libro era infinitamente mejor. Ahora me pagan un sueldo por leer libros. Bueno, no es exactamente así, pero eso es otra historia.

Seguramente, lo que te atrajo fue que era el primero que encontraste, no?

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

yo a los once años sólo leia a Enid Blyton. Eso sí que es un pasado a olvidar. Bueno, y los programas de Torrebruno. Si es que no estoy en un psiquiátrico de milagro.

A mi me pasó con La República de Platón.Siempre hay un libro para cada infancia...

Jajajajaa!!!! y cómo se quedó tu prima cuando vió tu maravilloso libroo?? jajaaj!!! Lectura de verano, si señora, ligera, ligera...
Un abrazo!

JAJAJAJA me ha hecho mucha gracia eso de que hacías competiciones con tu prima, me recordó a lo mucho que me gustaba a mi coger el periodico y hacerme la intelectual como si supiera leer...

No hay trabajo que me parezca más aburrido que biblitecario y, leyéndote, no hay cosa que me parezcas menos que aburrida. ¿Cómo has acabado ahí?

Al final te lo leíste y todo.

A mi se me calló un diente de leche mientras leía Las Mil y una Noches debajo de la cama porque era el único libro de la casa que mi madre no me dejaba tocar y creo que soy más repelente ahora que entonces ;)

Pues a mi no me dejaban leer Las mil y una noches, me decían que ra un "libro para mayores" supongo que porque era muy gordo, pesaba un montón y mis padres querían evitar que me abriera la cabeza con él, o se lo tirara a mi hermano para abrirle la suya.

Yo era "el más malo" porque leía hasta las 4 de la mañana con una linterna un libro sin "dibujitos"...

Ha pasado sólo una década desde entonces, pero bueno, para mí es mucho tiempo.

Un saludo.

Es evidente que lo de ser policía en Coslada es algo que se ve venir desde la más tierna infancia.

Cuando has dicho lo de "un señor de blanco" pensé que habías cogido un libro sobre El Papa.

Mis felicitaciones no por el blog, sino por la personalidad que en él se manifiesta, que resulta ser de lo más divertida.

Un besote.

Desde que te propuse un baile por el raval de barcelona, no habia vuelto a leerte.
Me gusto mucho tu texto.
Major Tom

Hombre, yo también leí desde chico... porque mi hermano Anaxágoras (que es veinte meses mayor que yo) con tres años se zampaba leyendo todo lo que pillaba (yo tardé más que él, claro). Con seis años nos aburrían los cinco. Yo leía los libros que él iba dejando por todos lados, y acaba uno cogiendo el vicio. Eso sí, empecé por la Isla del Tesoro y cosas así, que Las Galias es un poco heavy.

Para envidia de frikies y similares, los libros en los que leí El Señor de los Anillos, esa magnífica edición de Minotauro en tres tomos, eran primeras ediciones en castellano. Ahora deben valer un cojón de pato, pero mi hermano mataría al que le hiciera una oferta.

Y bueno, voy a desaparecer unos días de la blogsfera porque yo también me voy de vacancias. Esta vez me voy lo más lejos que puede uno irse (si te vas más allá, vuelves, como decía Truman). Si no me devora la fauna antípoda, que tiene fama de poseer una inmensa mala leche, estaré de vuelta a finales de Agosto.

Besos, Dama Wendy Querida Luz de mi Vida (o así).

No me digas que te vas a Nueva Zelanda!!!!! por diosito santo!!! traeme un kiwi!!!!!!!!!

Va a ser que todos los que hemos sido lectores voraces de pequeños (que eso no era leer, era mala leche) hemos acabado teniendo un blog. Manda narices.
Tu historia me trae muy buenos recuerdos. Con 8 añitos le pedí a mi abuela que me comprara un Romancero. Lo he leído mil veces y todavía me gusta leerlo. El rollo era saber las andanzas del Cid o por qué Pedro I era apodado el Cruel o la historia de la campana de Huesca (morbosa y con moralina) y que lo más culto que me decían mis compañeros de clase (amén de reirse de mí por leer esas cosas) eran del tipo de las que te decían a ti.
Menos mal que con los años te das cuenta de que no eras tan rara ni estabas tan sola para hablar de libros, joder, que había otros niños como tú, sólo que no los conocías.

no me dais pena.en uno de los eternos viajes en coche de mi infancia exteriorice una duda (gran error) con todo el sector duro de la familia presente al preguntar a mi madre (que en aquel momento todo lo sabia) que era "un amuno"
aun se recuerda en todas y cada una de las comidas familiares

yo igual, era repelentísima. Lo sigo siendo, pero al menos aprendo a disimularlo... que no se me note mucho, en el imperio de la ignorancia supina...

...

Pensaba que habías pillado Yo Claudio :D hay que ver, la tiri era una niña gafipastis :o Tranqui, que todo se cura...

coño yo soy de coslada :O

... Por supuesto, cuando dije que "calló al suelo" me refería a que primero se cayó de mi boca y luego silenció al suelo.
(sé que no viene a cuento, después de tanto tiempo pero he vuelto a pasar por aquí, he leído mi comentario y casi me da un pasmo)
Sorry

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