martes, noviembre 27, 2007

VIDEO: White Stripes “Conquest”

¡Estoy entre la carcajada y el horror!

lunes, noviembre 26, 2007

Remember.

Mi Gran Hermano, justo antes de hacerse objetor de conciencia "de facto", estudió en una escuela militar en Logroño (o algo así), donde le enseñaban a ser todo un hombre: llevar bigote y escuchar a Los Chichos.

Unas navidades, de vuelta a casa, acudía él todo ufano con su equipaje cargado de regalos modestos para toda la familia. Entre los regalos, había un mechero temático de una base militar, es decir, con forma de granada de mano.

Sí, muy mal gusto, pero original era ¿o no?

Tras llegar a casa y soltar el macuto, mi hermano vuelve a ser un niño y él y su bigote ralo corren a delinquir mientras Mamá Tirita deshace el petate.

Entre calzoncillos sucios y camisetas raídas, Mamá-Tirita encuentra una granada.

Con la calma que le caracteriza, comienza a aullar como un perrillo mientras corre despavorida por la casa tirando de mi padre hasta llegar a la primera trinchera y echar el cuerpo a tierra.

Como urgencia, mis padres tomaron la decisión de transportar aquel artefacto letal a un descampado y enterrarlo bien hondo para que nadie pudiese sufrir daño alguno hasta que mi hermano se hubiese fugado del país o ellos tomado una decisión.

Mi padre vigilaba TODOS los días, desde su trabajo el descampado donde estaba enterrada la presunta bomba y se atormentaba... mucho.

Y ahí acabó la historia.

Mi hermano pensó que algún compañero le había robado el regalo o bien que estaría olvidado en la taquilla y no volvió a darle más vueltas al asunto.

Recuerdo el día en que charlando en una comida, mi hermano comentó algo de un mechero con forma de granada que compró una vez y que era tan hortera, que le gustaría haberlo conservado.

Mamá Tirita le templó en cogote a pescozones a mi hermano, que ya vestía un señor bigote.

Ahora mismo, la granada está en una estantería junto al resto de los cacharros y documentos valiosos de la familia, como la foto de La Mujer Tirita, con 6 años en la fiesta de disfraces del cole, disfrazada de fallera junto a su prima que viste un precioso disfraz de enfermera o el diploma de "carpa" de uno de mis hermanos.

martes, noviembre 20, 2007

Ya estoy completa.

Cumplo 32 castañas y llueve.

Hay un vulgar atasco y tengo cita urgente en el dentista.

No dudo que la culpa de todo ello es de la ultraderecha, por supuesto.

Iré con Halo a ver "Los Persas" de Calixto Bieito, y seguro que de esto, la culpa también la tendrá la ultraderecha.

¡¡Y, por fin, ya soy una Mandarina!!

MP3| Club 8: "Heaven"

lunes, noviembre 19, 2007

Lo más (o lo menos).

Creo que, sin duda, este es el disco con la portada más hortera de la historia.



Me sangran los ojos.

martes, noviembre 13, 2007

Oda a mi colchón.

Me he comprado un colchón viscolástico, que así, de repente, el nombre ya me da mucha risa.

Como soy una friki perezosa de pacotilla, me lo compré por internet, así... con dos teclas, sin probarlo.

Y ayer, por fin, llegó a casa y se acomodó en mi cuarto.

Decido condenar al exilio a mi antiguo colchón que a empujones meto en el ascensor.
Me quedo atrapada de tal manera que no llego a los botones para bajar hasta el trastero, así que pulso así, a lo bestia y paro en cuatro pisos entre el sexto y el sótano.
Me cruzo con dos vecinos y ambos hacen el mismo comentario al abrirse la puerta del ascensor: "¡Anda! Un colchón..."

Sí, claro, es un colchón con vida propia que se marcha al cine y además habla ... detrás estoy yo, pero claro, es difícil verme.

Pues nada. Aparentemente el colchón viscolástico es de lo más normal, no tiene gravedad cero, ni la foto de Pedro Duque, ni nada que tenga relación con la NASA.

Y por fin llega la hora de dormir.

Pizpireta y emocionada me meto en la cama con mi pijama de gala.

Este es el primer colchón de la historia con contraindicaciones. Según las instrucciones (que las tiene) puede provocar vértigo por la sensación de "flotar" que provoca.

Pues bien, yo, que pertenezco a la sección más recalcitrante de la ultraderecha conservadora de mi cama, puedo decir, y digo: "por el culo te la hinco" (con perdón).

Flotar...¡JA!

En este colchón, duermes por incrustación. Esta mañana, después de ignorar cuatro (4) despertadores, me he sentido como un pobre insecto pegado a un "cazabichos" por la espalda. Cual cucaracha agonizante moviendo las patitas intentando salir de una trampa mortal.

Y no, no he dormido mal. He dormido MUY bien y eso me preocupa. Ahora tengo un motivo más para no salir de casa. Como si tuviera ya pocos...

MP3 | The Lucksmiths - There Is a Light That Never Goes Out

domingo, noviembre 11, 2007

Vejaciones.

Han multado a un jovenzuelo en Tarragona por una falta de vejaciones. Realmente no se me ocurre nada más vejatorio que ser atracado con dos patas de pollo.

Mi sobrino ha cumplido diez años y ha decidido que, de mayor, quiere ser "ingeñero".
¿De qué? "Da igual" dice él.
Si no queda más remedio, será bombero, "furbolista" o hacker.

Como todos los fines de semana, he ido a comer a casa de Mamá-Tirita, para finalmente, comer por turnos, discutir porque soy la única de la familia sin descendencia, discutir porque el TDT no pica, ni tritura, ni bate y finalmente discutir porque no soy capaz de configurar el teléfono fijo para que funcione como el móvil.

Me voy con prisas para no seguir discutiendo.

Ella dice que el rey es muy campechano y que está muy orgullosa de él y yo no entiendo porqué nunca le he oido decir que esté orgullosa de ninguno de sus hijos.

¡¡No puedo tener celos del Rey!!

Cuando llego a la paz de mi sofá, comienzo a sacar las cosas del bolso y encuentro el mando del TDT de Mamá-Tirita ... marco el número de teléfono... cuelgo.

Sonrío.

Me imagino a mi madre buscando el mando...

Durante días...

lunes, noviembre 05, 2007

Informe semanal

Nos despierta esta mañana el ruido del despegue de la cebolla, que ha subido la friolera de un 22%.
Se acabó el dicho de "contigo pan y cebolla". Tendremos que decir "contigo pan y refrescos de cola". Y ahora, cuando hagamos una cena importante en casa, cocinaremos cebolla con "cosas" para "tirarnos el rollo". Qué cosas...

Esta semana (corta) está siendo un verdadero infierno, sobre todo porque estoy teniendo algún que otro problemilla, y lo que más me atormenta es que no puedo contarlo aquí porque no puedo decir libremente "mi fulanito/a de tal es un/a psicótico/a", ya que en persona me tengo que morder la lengua, así que en el blog, me muerdo "las negritas".

Dejando a un lado esas cosas, ésta semana estoy llegando al umbral absoluto de la torpeza.

El lunes, a la bonita hora de las 07:48 hago una reserva online en un hotelito en Toledo.

A la temprana hora de las 08:34 envío un SMS a mi querida prima residente en Toledo "Cumpleaños feliz!! Que cumplas muchos. Luego, cuando me despierte, te llamo"

A eso de las 11:23 entra una llamada en el móvil que comienza por 925, prefijo de Toledo y con mucha emoción descuelgo y empiezo a cantar el "cumpleaños feliz".

Me pongo colorada como pimiento de piquillo mientras miro de reojo a mis congéneres en la oficina, que disimulan (mal), pero sigo cantando porque al fin y al cabo, es una vez al año y a la "cumplidora" le hace mucha ilusión que yo haga el ridículo.

Cuando termino con una sonora ovación ("Bieeeeeeeeeeeeeeeeennn"), oigo aplausos de fondo y yo digo ¿Qué tal? y una voz contesta "Por favor, ¿la señorita Fulanita de Tal? Llamo para confirmar una reserva".

Paso del pimiento de piquillo a la cara de huevo cocido en dos centésimas de segundo.

Aprovechando mi desconocimiento de la subida de las naranjas, esta semana he comprado, entre otras cosas, cinco kilos de naranjas.

¿Para qué quiero cinco kilos de naranjas? Pues principalmente para que al llegar al garaje y sacarlas del coche, la malla que las contiene, se desgarre y deje de hacerlo. Decenas de naranjas ruedan por el suelo. La cosa tendría menos gracia y hubiese sido sólo un kilo, claro... hubiese tardado menos en recogerlas y mi dignididad estaría mucho mejor, eso sí.

Y Paula, esta semana ha encerado mi suelo con mucho esmero y ya me he caído dos veces yendo al baño... me siento como una abuela. Cada paso es una aventura. Mis pies se vuelven inseguros más allá de mi alfombra.

 
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