lunes, agosto 27, 2007

De vuelta.


Durante 14 días he sido FELIZ.
He sido feliz a 4º C, con una humedad del 90%, con viento, lluvia y paseando por campos de lava, bañándome en ríos de agua caliente y viendo focas jugar entre los icebergs.

Ahora tengo una especie de síndrome de Estocolmo que me hace aguar el café y echar de menos desayunar con prisas para pasearme por Islandia cual tradicional caballo islandés pati-corto. Ducharme sola se me hace raro y aún más raro, ducharme y no escarcharme al salir de la ducha.
Mi cama se me hace enorme y solitaria y aún tengo tentaciones de seguir durmiendo en mi saco para cocerme como una gamba.

El país es ALUCINANTE.

Ayer estuve descargando las fotos y he podido constatar lo que yo ya sospechaba: soy una "muñones" haciendo fotos.

Esto es un arbusto playero autóctono de la costa del Mar del Norte. Hacer fotos era la parte de "aventura" del viaje. Podías perder los dedos en, aproximadamente, dos minutos. Como resultado, he hecho pocas fotos y todas absurdas, torcidas y/o movidas por los temblores.

El resumen del viaje es que ha sido una experiencia inolvidable, por lo bueno y por lo poco malo.

Y ya estoy de vuelta en la oficina...

MP3 | Lay Low: "Please don't hate me"

sábado, agosto 11, 2007

Helgidagur

La mochila.

Peso: 15,7 Kg.
Altura: 1 metro.
Contenido:
- Ropa (lo normal).
- Alcohol (lo normal, dos litros).
- Cacharros (Gps, Walkies, cámara, cargador de pilas y pilas mil).
- Condones (ante la insistencia de mi vecina y alter ego, Chop).

Pues ya está todo listo.
He pagado mil euros a un tío que no conozco, que no es una agencia y que si yo fuera, sería un estafador.

Tengo el billete electrónico en Icelandair, pero no tengo la seguridad de que a la 1:35 (hora local islandesa) vaya alguien a recogerme al aeropuerto.

Me esperan quince días de pateo mochilero por una isla con 10º de temperatura media de máxima. No tendré móvil, no tendré ordenador y no tendré nada, salvo frío.

Durante quince días olvidaré mis lastres, mi pasado, mi trabajo, mi futuro, mi hipoteca, a Mamá Tirita, a todos los hombres por los que he sufrido, a todos por los que sufriré el mes que viene, olvidaré los finiquitos, los CVs, al INEM y a la familia real española.

Cierro el blog quince días o más.
Regadme las plantas y cuidad de los animalitos.
Bless.

jueves, agosto 09, 2007

Y faltan tres...

Ayer fui al cine a ver "Planet Terror", la última peli de Robert Rodriguez, que por cierto, me dio mucha risa y mucha grima, todo junto, así como me pasa con Ángel Cristo.

Después del cine hubo cervezas, croquetas y para finalizar la noche, unos mojitos estupendos y un güisqui del que recuerdo poco. De la vuelta a casa en taxi no recuerdo nada; me podría haber llevado Manolo Escobar en su carro y no me acordaría.

Ésta mañana me he vuelto a levantar con resaca.

Ahora estoy en la oficina intentando comprender a un señor montador de muebles del Ikea que me habla pero yo no entiendo nada. Me sería mucho más fácil comunicarme por el lenguaje universal de abanicos que hablando, que tengo la lengua pegada al paladar.

Entre martillazo y martillazo, mi jefe intenta explicarme algo que me parece complicadísimo y que yo no acabo de asimilar. En mi estado, los peor que se puede hacer es enumerar. Soy capaz de comprender frases de no más de 255 carácteres y sólo en formato texto.

Me lo repite y lo miro y cabeceo intentando parecer viva, pero después de cuatro años trabajando juntos, sabe leer en mi pupila.

Me lo repite de nuevo. Yo replico... "a ver, entonces..." y silencio.

- ¿Ayer saliste?
- Salí tres mojitos y un güisqui.
- Vaya... pues te prohíbo que bebas fuera del trabajo, que si bebes aquí, al menos no sufrimos las resacas.

martes, agosto 07, 2007

Pollo al curri

Ayer volví a cocinar.

Los ingredientes:
2 pechugas de pollo.
0.5 cebolla grande.
0.2 cucharada de curri (?)
1 cucharadita de pimentón dulce.
0.5 litro de vino tinto.
Sal al gusto.

Dificultad baja salvo que vayas bebido/a o que tengas imaginación e incontinencia culinaria.

Cortas la cebolla, la echas en una sartén con un chorrillo de aceite y la sofríes. Lanzas el pollo como si de un obús se tratara. Lo dejas dorar (en mi caso cocer).

Cuando está dorado echas el curri (si es que eres capaz de adivinar cuanto es 0.2 de una cucharada) y una cucharadita de pimentón.

Lo mezclas bien y comienzas a echar el vino tinto.
En este punto, mi pinche decide que el vino es alegría y ahoga al pollo con 3/4 de un Marqués de Cáceres.

Decidimos que vamos a cenar sopa. Mientras pensamos cómo ligar la salsa nos bebemos el Cumbre de Gredos, cual desharrapados, que en origen debía de ser el líquido elemento del pollo.

Para compensar la sobredosis de vino echamos medio cubo de curri y un chorro de nata líquida que ipso facto se corta con el alcohol. Ahora la sartén parece una sopa de algo inmundo y me parece ver el mapa de Islandia entre cacho y cacho de pollo.

Aunque esto nos produce cierta inquietud, no perdemos la calma y seguimos bebiendo Cumbre de Gredos para acompañar al pollo, que beber solo es "mu triste".

Como aquello no espesa ni a la de tres, comenzamos a marear al pollo en la sartén y decidimos dejar que el calorcito del fuego reduzca la salsa dejando cocer el guiso un total de 45 minutos. Cuando acudimos a ver la cena, el pollo está completamente morado y reducido y con una tasa de alcoholemia de 4.5. Le retiramos 5 puntos del carné y le castigamos con cayena, por si el medio cubo de curri no fuese suficiente sabor.

Tras varios momentos de duda, decidimos cenar el pollo al curri que a esas alturas tiene la textura y la apariencia de un feroz jabalí al vino.

El resultado de la ingesta del pollo y del Cumbre de Gredos ha sido unos retortijones mañaneros acompañados de náuseas y un despertar de lo más traumático: jamás me había levantado sujetándome la cabeza.

domingo, agosto 05, 2007

La Mujer Tirita MODO Madre OFF

Y hoy hemos ido al parque de atracciones. Sí señor, las dos solitas.

Lo primero en lo que hemos montado ha sido en el tiovivo o carrusel, aparato anacrónico y cuyo mayor atractivo es que da vueltas monótonamente desde 1922.

En cuanto los motores se han puesto en marcha y los caballitos de fibra de vidrio han comenzado a subir y bajar como los precios de la leche, de los pulmones saharauis ha salido un grito agudo revienta-tímpanos que ha durado (sin interrupción) las 125 vueltas.

En mi cabeza solo resonaba la frase "vaya día te espera, Maripili".

Después de montar en todas las chucherías para niños, la niña "demoño" señalaba con insistencia a los cacharros para adultos.

Harta de pataletas, malas caras y morritos, la he llevado directamente a una atracción llamada "La Tarántula", que consiste más o menos en un carrito infernal que te pone boca abajo, te centrifuga, te sube y te baja mientras, además, el carrito da vueltas sobre su propio eje. El infierno hecho atracción.

En cuanto hemos plantado el culamen, la niña ha empezado a gritar sin ni tan siquiera comenzar el aparato a moverse. Tras la subida de rigor gritando, hemos comenzado a caer en picado, a una velocidad de vértigo, dando millones de vueltas por minuto y se ha hecho el silencio. Evidentemente, se ha bajado gimoteando y a partir de ese momento, sus pulmones se bloqueaban al comienzo de cada atracción.

La paz.

sábado, agosto 04, 2007

La Mujer Tirita MODO Madre ON

De camino al teatro con la niña saharaui cruzando la plaza de los Cines Luna:

- En Madrid muchos chinos y ramones.
- ¿Ramones?
- ... de Ramonía...

Además de explicarle a la "niña demoño" que se decía "Rumanía" tuve que poner el Modo MADRE (ON) y explicarle con la torpeza habitual en mí qué hacían allí esas señoras medio desnudas y pintadas como puertas.

Después de acabar diciendo que los hombres pagan para que esas señoras se vayan a la cama con ellos, todo el razonamiento lógico de la niña fue que los hombres son muy raros porque en la cama se duerme mejor cuando se está sola.

Que razón...

 
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