miércoles, enero 31, 2007

Op! Op! Op!

La sensación de que Mamá-Tirita se abrace a mi y me bese con emoción cuando entro en su casa es MUY extraña.

Solo voy (vengo, que ahora estoy) allí (aquí) para actualizar mi iPod y para comprobar que Ono hace lo que le sale el cable: sigo con línea.

Por lo demás, mi vida fluye tranquila y en paz entre escarpias. Estaba deseando irme a mi casa para poder ver House tranquila, sin interrupciones y ayer... me dormí. Debe de ser por el exceso de paz. Por lo demás soy feliz. Y lo seguiré siendo hasta la semana que viene (salvo imprevistos), momento en el cual me pondré los calcetines de Fernando Fernán Gómez y con ellos, su carácter.

Voy a (volver a intentar) dejar de fumar.

Esta vez con una tropa de psiquiatras, dietistas y médicos que me vigilarán como el Gran Hermano. Hay gente que dice que lo mejor es dejarlo "a pelo" y lo dicen mientras se encienden un cigarro y aseguran que ellos dejaron de fumar así. Yo no puedo, o no quiero ¿Alguien subiría seis pisos por las escaleras teniendo ascensor? Bienvenida sea la ayuda.

Me han recomendado hacer una lista con los pros y los contras de fumar y esta es mi lista.

Contras:
Soy una apestada.
A partir de los 35 fumar y tomar la píldora es como jugar al Tente con minas antipersona. Tengo 31 y no quiero tener mi apellido correteando alrededor, así que algo voy a tener que dejar...
No me gusta fumar... hasta que lo dejo.
Yo podría ser la protagonista de Smoking Room (acaba fatal)

Pros:
Fumar disminuye la fertilidad.

El que me conozca que me evite.

domingo, enero 28, 2007

Energías renovables.

El otro día decía Eduardo Mendoza algo así como que cuando empiezas a escribir, no sabes de qué hacerlo porque tienes mucho que decir y cuando llevas mucho tiempo escribiendo no sabes de qué escribir porque ya lo has escrito todo.

Ya me parezco a Eduardo Mendoza en algo más que en el bigote.

Ya no sé de qué escribir. Me pasan cosas que a veces cuento y otras no, porque al final todo es lo mismo: todo se resume en que soy torpe, soy de izquierdas, soy rubia, soy mujer, tengo un madre... No tengo mucho que ofrecer y una vez que muestras tus pánicos, tus vergüenzas, tus vísceras... ¿De qué escribes?

Dudo mucho que a nadie le interese (ni siquiera a mi) que esta semana he ido mucho al teatro, que me siento mayor y cansada, que estoy OTRA VEZ al borde de un posible despido, que quizá mañana me mude, que estoy encantada de conocerme y que eso es lo peor que le puede pasar a los que me rodean. Que me siento bien, autosuficiente. Que puedo montar un mueble del IKEA. Que cada vez me enfado menos veces y que hace mucho que no me ofendo. Y que eso me preocupa.

Esta semana me he sentado todos los días delante del teclado y me he puesto a escribir y cuando he hecho un post del tipo de "hoy me he levantado, he ido a trabajar y he comido lentejas", me he quedado pensando que quizá esté cansada y que después de casi dos años de andadura del blog, he caído en la rutina. Ya era hora.

Al final el blog es como una relación: durante el primer año, todo es un acontecimiento. Siempre tienes muchas cosas que contar y que hacer. Después de los momentos de cama, aún tienes fuerzas para charlar y para intercambiar impresiones (además de fluidos). Después del primer año, te conviertes en un animal de bellota y toda conversación con tu pareja se limita a gruñidos y sonidos guturales (antes, durante y después del momento revolcón) ¿Qué vas a contar después de un año? ¿Que te lavas los dientes en la ducha? ¿Que eres torpe? No.

¿Y qué hay después de esto? ¿Una boda? ¿Una ruptura? ¿Otra versión Beta?...


mp3Clap Your Hands Say Yeah - "Some Loud Thunder"

miércoles, enero 17, 2007

Operación salida.

Salgo de la oficina trotando como un asturcón para llegar antes de las 18:00 a la única oficina del Canal de Isabel II que está en el centro y cuya visita no va con multa de tráfico incluida.

Bajo al garaje, meto la llave en el contacto del Ibiza y se enciende un piloto que pone "OIL". Parpadea y está colorado, como yo, que no quepo en mí de gozo. ¡Hoy no! le susurro a mi coche con voz melosa.

Me bajo. Abro el maletero. Rebusco entre las bolsas del Leroy Merlín, aparto la lámpara, la alfombra, dos plumeros y un yogur. Encuentro el aceite y el trapo. Troto al capó, saco la varilla del aceite y me parece que está bajo, aunque no veo ni torta. Podría no ser ni mi coche ya que en el garaje reina una oscuridad que da sueño.

Echo aceite a mansalva y compruebo el nivel de agua. Bajo.

Troto al maletero y debajo de unos coladores encuentro el agua.

Mientras echo el agua, el tapón del depósito rueda entre el motor y dejo de tocarlo, porque verlo, no lo he visto.

Me remango y meto el brazo por entre sistema cardiovascular de mi coche. Cables, tubos y "cosas" interfieren en mi tanteo y búsqueda el tapón.

En vista de lo inútil de mi tarea, decido ir a buscar luz para intentar ver el final del túnel, pero, ¡oh! ¡Divina providencia!, mi brazo no sale.

La pulsera (que no me puedo quitar desde hace 7 años) se ha enganchado en alguna parte y mi brazo está atrapado.

Yo estoy vestida de oficina, en minifalda y siendo engullida por un vehículo a motor.

Pienso en algún estigma que he de tener, porque las situaciones más ridículas de mi vida han transcurrido siempre en la oficina. Por mi cabeza pasan numerosos recuerdos: todos mis encuentros con el director de RRHH, mis excursiones por la oficina buscando mis zapatos, el día que la jefa de seguridad me esposó a mi compañera y aquella vez que me caí de la cinta de correr.

Comienzan a salir las hormiguitas.

Pasan un par de compañeros de marketing, trajeados, moviendo los brazos... ¡Qué envidia! Me miran de reojo y yo clavo la cabeza dentro del capó y deseo que se cierre y acabe mi agonía.

Sale otro compañero.

- ¿Tienes algún problema?
- Se me cae el pelo, pero por lo demás... no.
- ¡Ahh! ¿Y estás buscando tu pelo?

Si tuviese un machete, me amputaría el brazo. O mejor, se lo amputaría al Ibiza.

Tras un rato de forcejeo, diviso una figura con un mono azul al final del garaje. Siento que es el momento. omienzo a gritar y ya sin disimulo agito el único brazo que tengo libre.

Finalmente con la ayuda (sobre todo psicológica) de mi príncipe (de mono) azul, he conseguido recuperar mi extremidad.

He llegado a casa vestida de deshollinador, con el brazo como si llevara injertado un miembro de Condoleezza Rice y la cara de venir del comedor de indigentes.

Me he prometido no meter nunca ningún miembro más en sitio extraños, oscuros y desconocidos.

martes, enero 16, 2007

Maricón el último.

El drama que no cesa. Esa es mi vida desde el 29 de diciembre.

Mamá-Tirita está amorosa.

Ayer me decía que iba a estar DEMASIADO lejos de ella (tardo 10 minutos en coche) y que, a corto plazo, cuando se cayera de las escaleras y se rompiera la cadera, tendría que esperar a que yo llegara, tirada en el suelo, aterrada y con la cadera fracturada, mientras la comida se quemaba en el fuego y ella moriría abrasada en un horroroso infierno con olor a lentejas pegadas... y todo porque, por supuesto, NO IBA A MOLESTAR A MIS HERMANOS, que están casados y tienen hijos.

Yo tengo un poto.

En este caso, ser la última en irse de casa, la pequeña, la niña y la soltera me hace estar en una posición un tanto delicada. Está visto que la solución pasa por casarme, tener hijos o bien cambiar de continente o ponerme en pie de guerra.

A mi me han engañado...


mp3Kaiser Chiefs - Ruby

jueves, enero 11, 2007

Y pomelos.

En mi vida ha pasado por mi casa un pomelo. Jamás. Hoy había pomelos.

Mamá-Tirita es de esas personas de la vieja escuela que no se toma las pastillas para el colesterol, pero todas las mañanas se hace una infusión inmunda con todos los hierbajos que le dicen que son buenos para bajar el colesterol. Alguien le dijo que las hojas de olivo son buenas, pues ¡ea! si ve un olivo parece que ha pasado un rebaño de cabras: ni una hoja.

Pues bien. Algún incauto le ha dicho que los pomelos son buenísimos y allá que se ha ido toda pizpireta por media ciudad dormitorio a buscar pomelos.
Tres kilos de pomelos.

Ante mi sorprendente pregunta de "¿Para qué traes pomelos?" ella responde una estupidez: "pa'comelllllos".

Yo calladita me siento mientras veo que ella picotea colesterol en formato queso con cantidades ingentes de pan. Y de postre, un pomelo.

Ya veía venir yo el plan.

- Madre: los pomelos son para zumo.
- Pos'no-pos'no-pos'no. Pos'yo me los como así.

Al primer bocado se le han puesto los ojos como dos puñaladas en un tomate. Por supuesto se lo iba a comer, así que sin disimulo observo la situación esperando que haga algún gesto de dolor.

Nada. Eso sí: se le han erizado hasta los pelillos del jersey. Con mucha dignidad se comía la fruta como una llama rumiando y rumiando y rumiando. Y para más inri, rebañando la cascara mientras su mirada permanecía clavada en mi cara con el gesto de "para cojones los míos" pero en versión oriental, así, con los ojos guiñados y la boca torcida mientras con los estertores de la muerte susurraba "ay que ricos los pomelos".

Pa'tiralllllos, como si lo estuviera viendo.

Y ante nuestra inminente independencia, Mamá-Tirita no deja de repetir el estribillo de esta canción.

lunes, enero 08, 2007

Todo a un euro.

Hoy he ido a solucionar el absurdo problema mampara/cortina. Hoy. Rebajas. Y por ser rebajas, la solución a mis problemas me ha costado 200 euros más.

La prueba definitiva de que no estoy hecha para las grandes superficies.

Allí me he encontrado con una compañera del trabajo que empujaba pizpireta un carrito lleno de trastos y a su extenuado marido, que cargaba con otro montón de cacharros para el hogar y con su magullado amor marital. Mientras ella me enseñaba todos sus nuevas adquisiciones con emoción, él, discretamente, tiraba de la manga y lloriqueaba, "vámonos ya a casa, Maripili".

Y eso que los hombres tienen mayor potencia física...si los campeonatos de atletismo se celebraran en el Corte Inglés las mujeres seríamos invencibles.


mp3Modest Mouse - Dashboard

viernes, enero 05, 2007

El Chiscón.

El viernes a eso de la una, momentos después de que el notario estampara el logotipo del banco en mis nalgas, Mamá-Tirita entro en un bucle que le está haciendo rejuvenecer hasta alcanzar la edad de Leticia Sabater: los 5 años mentales.

El caso es que está ocupadísima en planificar la decoración de una mansión de 15 habitaciones, adaptándola a mi "chiscón", como ella lo llama.

Cada vez que abre la boca se le cae una escarpia.

El comedor de LA CASA DE MI MADRE (oeoeoe) se convirtió en un mercadillo de abalorios y cacharros kitsch de esos que te dejan una expresión parecida a la que tendría Mari Trini comiéndose un pomelo. Comenzó a embalarlo todo y el domingo contrató un sherpa y se hizo el primer porteo.

El proceso de desembalaje ha sido como abrir el cofre del tesoro y encontrarte una circonita, un cenicero con un dibujo de un petirrojo en tonos dorados (robado de la casa de Paco Porras, supongo) y millones de bayetas.

De hecho dentro de la sandwichera he encontrado un "atrapapolvo", que no deja de ser una bayeta. A ver si es mágico y atrapo "algo".

De repente esta semana cesó la vorágine.

Hoy, mientras comíamos con mi hermano, Mamá-Tirita ha confesado que había decidido racionar la entrega de "básico" para retrasar mi partida. Es decir, tengo una casa repleta de bayetas, trapos de cocina y una fregona sin palo, pero sin vasos, ni platos, ni cubiertos, que se entregaran a una unidad al mes.

Mañana Mama-Tirita ha decidido que nos vamos al "Lili Marlen" (Leroy Merlín) a equipar el baño.


mp3The Hives - Two-Timing Touch And Broken Bones

martes, enero 02, 2007

Mandarinas.

Ya tengo lo indispensable para vivir en mi nueva madriguera: lavadora, nevera y mandarinas.

Tenemos un portero: un señor con bigote de los Kárpatos que ni entiende ni habla castellano y de hecho podría ser de plástico o teleoperador de Telefónica. Ya ha sido bautizado como Balki Bartokomous.

- Buenos días.
- Sí.
- No puedo abrir el portal.
- Sí.
- ¿Me abre?
- Sí
Mantiene la enorme sonrisa debajo de su bigote. Por lo demás, no mueve ni una ceja.
- Vengo a robar
- Sí.

En el inmenso edificio de apartamentos (que se convertirá en Melrose Place o en un lupanar) sólo habitan de forma estable 3 vecinos, así que cuando he llegado esta mañana con el traje de "ñapas" dispuesta a recepcionar mis electrodomésticos, me he imaginado lo que debe de ser una glaciación.

Tras valorar las posibilidades a la hora de mutar durante la espera a -10 grados (Jane Fonda o bicho bola), me he decidido por tomar la forma de un bicho bola en el sofá con la mantita y esperar en esta posición al repartidor de neveras, que se ha retrasado "un poco" y en vez de llegar a las once ha llegado a las cinco.

Yo pensé que esto iba a ser fácil, pero nada más lejos de la realidad. De camino a casa DE MI MADRE (oeoeoe), he hecho una batida por todas las tiendas que me iba encontrando para comprar una mampara para el baño. Finalmente he decidido que me era más rentable alquilarla por horas o ducharme en el trabajo. Me gustaría saber los márgenes de ganancias de los mampareros.

La nevera y la lavadora los compré en un momento de euforia-confusión, tras la comida navideña de la empresa con unos cuantos güisquis en el cuerpo. Entonces no fue doloroso. Hoy sí lo ha sido.

Cada vez que entraba en una tienda, el amable depredador-vendedor de mamparas, me sacaba un catálogo enorme: 385 páginas de vidrios y plásticos varios con puertas correderas, reversibles y millones de bisagras.

Horrible.

Yo, que no sé donde aparcar cuando hay mucho sitio libre... qué indecisión.
Así que a partir de ahora, he decidido ir a comprar las cosas de la casa en modo cogorza, que al igual que pasa con los hombres, todo es más fácil y todos son guapos.

¿Algún instalador de mamparas entre el público?

lunes, enero 01, 2007

Mi feliz año.

Este año ésta es la felicitación de moda.



Hay que joderse.

 
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