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Pese a ser un melanoma en potencia, he decidido aprovechar la piscina por las tardes, así que, según llego a casa, me bajo a la piscina libro en mano y iPod en oreja.

Esta dichosa moda del bikini y del trikini me ha obligado a meterme en la piscina cual abuela de 725 años: te acercas al bordillo, metes un pie y cuando te aclimatas, te lanzas cual grácil elefante marino al fondo del "gresite".

Éstas prendas son muy adecuadas para tomar el sol y acabar cual loncha de "beicon", pero la realidad es que para hacer el cafre acuático, o te calzas un bañador de esos que venden en series limitadas o te pones un bikini-faja de los que no te dejan respirar.

Aprovechando que esta tarde estaba sola en la piscina con la socorrista, he decidido tirarme de cabeza y mi bikini ha decidido hacer lo esperado y ha acabado en los tobillos.

Y con la habilidad que me caracteriza, cambio de tercio.

Me estoy leyendo "El Quinto en Discordia", de Robertson Davies, que es un señor canadiense con una barba en la que se puede esconder un saxofón. En 1970 publicó "El Quinto en Discordia", primer libro sobre la Trilogía de Deptford, que es el pueblo que hace de hilo conductor en la novela.

Me han hecho gracia dos cosas del fragmento que he leído hoy:

1.- La teoría de que los peluqueros mueren jóvenes por estar toda la vida aspirando pelillos que se acumulan en el organismo del profesional, formando una especie de gran pelusa de ADN ajeno que entra en conflicto con sus órganos vitales.

2.- La frase "yo era un amante hablador, algo que odia la mayoría de las mujeres".

A mi nunca me ha importado que me hablen durante en entreacto, el nudo y el desenlace de mis retoces amorosos, de hecho me hace gracia, aunque me incomoda que me susurren porque no hay nada menos erótico que La Mujer Tirita increpando "¿EIN? ¿EIN?" todo el rato y porque creo escuchar cosas como "mata a ese pollo" o "deja que te haga coliflor".

¿La mayoría de las mujeres aún odia que les hablen durante las polvorientas actividades de cama?

Igual es cosa de las mujeres canadienses... o de los años 70 o de los señores con barbas que parecen caniches.

35 voces discordantes

A mi no me importa que me hablen siempre y cuando haya polvorientas actividades de cama, pero creo que la pregunta no era esa :P

Supongo que depende de lo que te digan... y cómo te lo digan.

A mí, por ejemplo, me baja mucho la líbido que me digan según qué cosas pasadas de vueltas...

A mi si son cosas calenturientas para echar más leña al fuego sí.
Pero si son cosas como "estas bien?" "estas comoda así?" "prefieres que...?" prefiero que se calle.
El romanticismo después.
Y ahora, vamos a lo que vamos.
Eli.

Pues yo, que soy el hombre, diré que lo malo es que la mayoría hemos visto demasiada pornografía y en cuanto tenemos una mano cojiendo una pierna en vertical, como si le hubieramos roto el cuello a un ganso, y la otra mano aguantando las caderas para que la muchacha en cuestión no se escurra por el bajovientre de la cama nos dan ganas de decir:

SUFRE PUTA!!!

y claro, eso a la mayoría no les gusta, y yo lo entiendo! pero es cosa de la educación (de la mala educación).

Así que yo en la cama, soy como el joven protagonista de El Nombre de la Rosa, cuando protagoniza una de las más torridas escenas de sexo que he visto jamás... si es que al final lo bueno no aparece en la pornografía!!!

SithWolf

¡JARRRLLL! Es demasiado temprano para hacer preguntas...

A mi me gritan "Sufre puta" y me muero de la risa...

jajaja... yo prefiero que justo en el momento no hablen la verdad... los prolegómenos y demás son entretenidos y divertidos pero ay momentos en que hasta yo me callo

buenos días...

una razon mas para llevar banador en vez de biquini...
no, si al final va a estar bien que sea yo tan gorda..

Al Robertson Davies este le conozco, lleva un cartón de Cumbre de Gredos y duerme en la plaza del Mercado de San Miguel ¿ No ?
Fuera los parecidos razonables, a mi no me importa que hablen pero si que canten... los pies.

Buenos días y aprovecha tus Lunes al Sol que los míos ya se me acaban.

Al Robertson Davies este le conozco, lleva un cartón de Cumbre de Gredos y duerme en la plaza del Mercado de San Miguel ¿ No ?
Fuera los parecidos razonables, a mi no me importa que hablen pero si que canten... los pies.

Buenos días y aprovecha tus Lunes al Sol que los míos ya se me acaban.

a mi que me hablen, no me entusiasma, la verdad, pero lo soporto. Lo que no me gusta y me baja completamente la líbido es que me hagan preguntas del tipo ¿Que estas pensando? pero ¿cómo que qué estoy pensando? no estoy pensando nada. ¿Tu crees que puedo estar pensado en algo en este momento? Así que cuando me hacen esa pregunta o respondo borde o me da por pensar en algo, lo cual termina por fastidiarlo todo.
En finx.

Pues yo no.

No me lo creo.

Tú porque eres una incrédula y una roja y una atea que lo mismo da que te demuestren la existencia del mondesvol o no: intransigente, que eres una intransigente.

Si te dijera eso junto a la trompa de Eustaquio tras un caliqueño, ¿te darían ganas de repetir? :)

Si me demuestras la existencia de mondesvol... sí, claro...

:P

Lo que me faltaba: el doblepolvo teologal :(

Querida, no hace falta que se demuestre la existencia del mondesvol; ¡para eso está la fe! Ni más ni menos que para dejar que un tipo como yo se quite la ropa y se te ponga a hacer cosejas torpes o a decir guarreridas al oído. Fe, lo que hace falta es fe: fe en que lo hará con pericia, fe en que no tendrá humores ni olores ofensivos ni patológicos, fe en que no te atará las manos y te tirará por la ventana después de haberte cortado un mechón de cabello y haberlo guardado en la medalla-cajita que le regalaron al hacer la primera comuñón para cascársela pensando en tu defenestración, fe en que no se beberá todo el pack de Actimel que atesoras en tu refri, fe en... En fin, más Fe que una mina de fierro chilena.

Pero bueno, creo que meperdío.

¡No quiero trabajar!

Muy buen blog, le felicito. Tal vez le interese EL ARTE DE LA VENTAJA, libro virtual para descargar en

http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

Manual práctico para sobrevivir con astucia en el mundo. Lo que te han contado no es suficiente para triunfar: los conocimientos de este libro se aplican de forma inmediata con resultados excelentes.

Mas libros en
http://www.personal.able.es/cm.perez/

Un saludo

Me parto con tu blog, felicidades. Y Mamá tirita se parece asombrosamente a la mía (la quiero y la odio con la misma intensidad según el momento).
A mi no me importan las palabras siempre que no me hablen del tiempo, claro. Tuve un novio que me exigía en tono amenazante "tienes que decirme qué quieres". Acabé diciéndole que lo que quería era que se vistiera y se largase...

musssssssssssssss a ti te imagino comentando algo de los gatitos!!!!!

Juas, sí, Halo, como la perversa Leonor de Krahe, pero ya desespero. Casi hace un año, quizá más, que miTiri sedújome con sus felinillos de dormir y aún no vemos la foto de su esplendor pijamil. Snif.

Más snif.

Oye, ¡cuánto hay que aprender de estos comentarios!
A mi lo que me cansa es tener que hablar tanto para tener sexo.
Os encanta hablar mientras tú estás pensando "Venga, tía, ya estoy en tu casa, en el comedor, nos separan diez metros de la cama y aquí no me dejas y tú ¡hala! a hablarrrrr".
Lo de la piscina: divertido. Yo nunca lo he visto.
Besos.

A mí no me importa que me hablen, pero el problema es que en cierto estado mental me tomo las cosas sin demasiada profundidad, y el día que uno me dijo "perra", acabó con un mordisco donde...

Con una pregunta escabrosa se ha salido por la tangente, ha conseguido desviar la atención... y todo para no contar lo realmente importante: narración con detalles de cómo salir airosa cuando tu bikini decide independizarse.

Como usuaria también de bikini, se lo exijo... NO NOS DEJE ASÍ!!

:D

La verdad es que a mi si me molesta que me hablen.
Una vez me lié con un tio que mientras estabais en plena faena te contaba la historia de los fenicios.

Después de haber desentramado la Operación Malaya, me veo en el deber de deciros que ese señor de la foto no es escritor... es el Capitán McCallister de los Simpson.

....jajajajaja.....lo del bikini, comprobado por mi también...y lo demás...chica¡¡¡ que hablen, que hablen¡¡¡....yo llega un punto en que no sé ni lo que me dicen, así que me la suda ampliamente¡¡¡ jjeje

al grano, y que diga lo que quiera¡¡

que el mondesvol existe es tan cierto que los tallarines saben mejor que los fideos.

Dudar de su existencia es dudar de tu existencia...

http://lacenadelosjueves.blogspot.com/2007/06/el-flying-spaghetti-monster.html

SithWolf

Pero entonces... ¿hablamos o no hablamos?

¿Es verdad eso de los pelos? Madre mía, qué grima.Cuánto daño ha hecho la pelusilla... Bonito blog, un saludo.

A mí me dijo una muchacha que a ella le gustaba que le habalran durante, porque solía ir unido a un ritmo constante, lento y sostenido.

No sé si eso tiene algún fundamento o es como lo de los pelos, pero ahí lo dejo.

¿Y no será que es hablador..., después? es decir, que cuenta a los demás sus acenturas amorosas, y eso es lo que no gusta a las mujeres ...

me caes muy bien.

y a mi.

si si que hable y diga guarradas,que para hablar de sentimientos ya tengo a mis amigas

"Pese a ser una melomana en potencia, he decidido aprovechar la piscina por las tardes..."

Así es como había empezado leyendo tu post... Oye el barbas ese ¿no tiene cierto parecido con John Houston? que ya sé que no tiene nada que ver con polvos, ni susurros ni bikinis flotando en la piscina... imágen que por cierto me ha puesto palote... Te quiere; Vik.

Je je je. A mí me van los susurros, si he de ser sincero. Como si son en idiomas desconocidos. Amena bitácora, a fe mía.

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