jueves, agosto 31, 2006

La monda.

Amparito, muy preocupada siempre por su aspecto físico, hace la dieta ****** (póngase cualquiera de las miles que existen), se toma cantidades ingentes de pastillas, deja de comer a temporadas, hace deporte hasta morir de agotamiento y ahora está a la moda en el ultimo grito (de terror) en cuanto a belleza.

La mesoterapia.

Mientras yo sostenía un café (porque era incapaz de hacer nada más aparte de estremecerme) ella me contaba en qué consistía el tratamiento.

- ... Voy una vez a la semana y me inyectan un líquido. Cuarenta pinchazos en cada muslo...
- JOOOOOORRRRR ¡¡CUARENTA!! ¿Y no te duele?
- Un poco (léase con cara de "mucho, pero no te lo voy a confesar")... pero ya no tengo casi piel de naranja, ni celulitis.
- ¿Pero si duele para qué te lo haces?
- Pues para no tener celulitis.
- Pero la celulitis no duele... ¡Ain!

Me estremezco mucho y creo que de tanto estremecerme me voy a dar la vuelta como un calcetín.

Una vez, apelando a mi solidaridad y a mi culpabilidad social, fui a donar sangre. Además de montar un circo en la puerta con mi risa nerviosa y con mis chascarrillos de mal gusto, cuando noté aquella aguja con la anchura de una cañería dentro de mi cuerpo succionando mi sangre y sospecho que algún órgano vital, caí desplomada en la camilla. Y no caí con el estilo de Bette Davis, no, caí como cae una espuerta de escombros desde un quinto piso.

Cuando desperté me dieron un bocadillo que comí con ansia pensando que sería la forma de que mis órganos vitales volvieran a su continente original: yo.


Pues bien, yo imagino 40 pinchazos para pelar mi cuerpo de Naranjito y la sola idea me produce espasmos e incontinencia lacrimógena, así como una estridente risa nerviosa.
No concibo sufrir tanto. Para mí ya es un sacrificio no pasarme el día comiendo tortilla, como para pagar un pastizal para que me ensarten como una aceituna rellena de anchoa.

- Y lo peor son los cardenales...
- ¿Y qué te inyectan?.
- Pues unos líquidos que disuelven la grasa.
- ¿¿No te da grima que te metan sustancias extrañas en el cuerpo??
- ...

El pico con efecto lipoactivo, una cosa lleva a la otra y lo siguiente es la heroína, si ya lo decía mi madre...

miércoles, agosto 30, 2006

El combate.

Reina del zapping, con 30 años de experiencia en el manejo del mando, en el rincón de la derecha y vistiendo bata sin cola... Mamá-Tirita... y en clara desventaja, con la sabiduría de su maestra como única arma, en el rincón de la izquierda y vistiendo pijama de gatitos... (redobles) LA MUJER TIRITA (ovación, por favor).

Hoy vemos: Supermodelos.

- Hija, te podías presentar...
- Mamá, mido 1.58 y tengo la cara del borrego del suavizante...
- Sí, pero con lo poco que comen esas y tu saque, te ibas a poner las botas con las sobras.

martes, agosto 29, 2006

Qué vida más triste.



Como la vida misma...

Ver más en "Qué vida más triste"

domingo, agosto 27, 2006

Mi primera vez.

Mi primera vez.
Para iniciarse en ese oscuro y húmedo mundo, el primer paso es una ducha.
Ese ha sido mi primer escollo. Me introduzco en la ducha y veo varios pulsadores. Acostumbrada a las duchas piscineras en las que aprietas un botón y sale agua, pulso uno de los botones y no pasa nada, pulso otro y ni agua ni "limoná", me empiezo a mosquear y tras pulsar varias veces, me doy cuenta que estoy apretando el botón del expendedor de gel.

Mascullando improperios me escaldo y luego congelo al comprender que no hay que pulsar los mandos sino girarlos.

Me veo a mi misma con un pañuelito en mi linda (y corta) cabellera, un hatillo con un queso y una jaula con una gallina. "Paleta, más que paleta", me digo.

Con el glamour de un pavo, salgo de la ducha y me adentro en al maravilloso mundo del spá.

Mi primera vez.

Las primeras veces no son divertidas.

Por error, lo primero que he hecho ha sido meterme en una ducha de agua helada en la que salían los chorros a traición de las paredes. 42 chorros de agua helada, que los he contado mientras corría despavorida hacia un lugar seco.

Previo cabezazo al inspeccionarnos las uñas de los pies unos a otros, he decidido seguir los pasos del que hemos tomado por guía.

Y tras ser golpeada violentamente por varios chorros, tras batir mis lorzas en húmedas corrientes, tras intentar sobrevivir a las "camas" acuáticas que te propulsan sin piedad, al jacuzzi de 36º que te adormila mientras te sumerges y dejas de respirar, tras andar un caminito de cantos rodaos con chorrillos de agua que te dan la vuelta a los párpados, tras sobrevivir a burbujeantes cantidades de agua que te arrancan el bikini, una vez familiarizada con el líquido elemento, me he relajado y he disfrutado de los beneficios del agua.

A saber: relajación a base de vapores de menta en el baño turco, metamorfosis en tropezón de sopa en el jacuzzi de 40º y gamba cocida en la sauna, alternando con piletas de agua helada ideales para guardar las cervecitas.

Y la sensación que se te queda cuando sales del spá es, básicamente, de limpieza. Debe de ser lo más parecido a un túnel de lavado.

miércoles, agosto 23, 2006

Celos.

Esta mañana, aprovechando mi dispersión mental, me he tomado un largo café con una compañera y hemos acabado hablando de, según mi visión, sus celos y según su visión, su "gran interés en la actividad diaria de su pareja".

Ella, llamémosla Barbie, Barbie dice que ser celosa es señal de enamoramiento y yo le digo que ser celosa es una señal de inseguridad y en algunos casos, auto-castigo y aburrimiento.

Barbie necesita saber quien manda cada uno de los SMS que su churri, llamémosle Kent, recibe. Ella desearía ser siamesa de Kent, ser sus ojos, sus manos, su riñón o su raqueta de padel.
Yo me río con sus ocurrencias y con sus angustias y auguro una vida llena de amor y sufrimiento: Barbie, penitente y mártir del amor.

Mientras apura su café, me mira con curiosidad y me pregunta si soy celosa. "Pues no sé", digo yo. Barbie justifica su actitud y opina que yo nunca he estado enamorada y por eso no entiendo sus sentimientos, que en realidad no son celos, es "lo normal".

Vale.

Así que hemos encontrado este test y lo hemos hecho las dos para contrastar datos.

(Vale, el test no es exactamente "científico", pero tampoco se necesitan años de investigación para calibrar si eres un doberman o una lechuga)

Entre risas marco mis respuestas esperando un resultado tipo "eres una persona razonable y no quieres hacer de tu vida un valle de lágrimas".

Este es mi resultado:

No eres celosa, pero a veces te pasas de ingenua.

No eres celosa. Aunque recuerda que nadie es inmune a los celos. Están ahí sin molestar y de repente, atacan. Pero parece que a ti de momento no se te han presentado. Tal vez sea porque no has estado expuesta a situaciones causantes de celos. Todo llegará. La verdad es que eres de las que no cree que los celos sean una expresión del amor. Al revés, para ti el amor es lealtad, confianza e independencia. Posees una elevada dosis de autoestima y por eso consideras que tu pareja, cuando ha elegido estar contigo es porque no existen motivos para creer que prefiera estar con otra persona. Pero cuidado, no peques de ingenua.



Tócate los cascabeles.

Y ante mi asombro y el colapso de mi sistema nervioso, ya imaginaba la mano de Cristina Tárrega, esa gran "traumatóloga" televisiva, saliendo de la pantalla y dándome una colleja a la voz de "Querida Tiri, despierta".

Mientras de mi garganta profunda salía un gruñido "¡¡Sabrás tú lo que es el amor, mierda-de-test!!", he tenido que sufrir un "Ya te lo decía yo" y un "Oye, ¿Quién es Otelo?" de Barbie, que es "celosa cuando la situación lo requiere".

Sin duda el test está hecho por el guionista de "Atracción Fatal".

lunes, agosto 21, 2006

La vida es sueño.

Así son mis "noches" de copas:

23:15: Comienzo a mostrar con orgullo mis amígdalas con numerosos y más o menos disimulados bostezos.

23:35: Después de tanto bostezar, comienzo a hiperventilar provocándome lagrimones como garbanzos y una flojera física importante.
Siento la inminente necesidad de tomar asiento, ya sea en un bordillo o en una banqueta de esas altas, en las que me cuelgan las piernas y de las que, a los 20 minutos, no puedo bajarme, ya que sin circulación las "patorrillas" no me responden y tengo muchas probabilidades de caerme redonda o de tener unos andares similares a los de un pollo deshuesado.

23:47: Tanto si me he sentado como si no, estoy pensando en la frase "una retirada es una victoria" y cuán cierta es, excepto en el caso de la menstruación (en este caso puede ser una Victoria o un Pablito).
Llegado este momento, si no estoy MUY entretenida estoy MUY dormida y normalmente inicio la retirada mientras por mi escote resbalan frases como "estás hecha una abuela", "no aguantas nada" o "ya no eres la de antes".

¡Ea! No, no soy la de antes, soy menos tonta.

Y es que lo que da la experiencia es sabiduría o/y escarmiento. Tras innumerables resacas, aprendes varias cosas, entre ellas, que tus órganos vitales no son de plástico y que eso de que "dormir es morir un poco" es una gran mentira. Dormir es calidad de vida, porque no hay mayor placer que dormir cuando tienes sueño. Sí. No hay mayor placer. Ninguno. Ni el sexo, ni "ná".

Y dicho esto, me voy a echar la siesta.

miércoles, agosto 16, 2006

Rucu-Rucu.

Las mujeres de mi familia (todas), con la edad, desarrollan una extraordinaria capacidad de abstracción.

Hoy, mientras comía con Mama-Tirita, veíamos Cifras y Letras. El tema de hoy era la novela policíaca.
Cuestión: "Dos palabras relacionadas con la novela policíaca"
Letras: ppluiasta

Mama-Tirita: Plátano.

A mi se me cae el tenedor y le pregunto que carajo tienen que ver los plátanos con la novela policíaca y mientras, ella me mira con asombro: "¿Qué novelas policíacas?"

Y me ha hecho recordar unos de los viajes que hice a Nerja. Estando allí me llamó mi hermano para preguntarme qué tal por Gerona, y mi tía para que "me traigas una torta extremeña".

Y es que mira pero no ve y oye pero no escucha, y así nos va.

En numerosas ocasiones, en silencio, de repente suelta frases como "Pues se ha quedado embarazada" y yo, que son 30 años compartiendo sofá, la veo venir y me echo a temblar.
- ¿Quién?
- Pues quien va a ser... Mari Puri.
- ¿Y quien es Mari Puri?
- Pues la hija de Carmen.
- ¿¡¿Qué Carmen?!?
- Pues Carmen, esa que vive en el tercero en la calle esa que hace siempre tanto aire... si, mujer, que jugabais juntas cuando tenías 4 años...


Y yo no sé quien es Mari Puri, ni me importa, ni su gestación y no entiendo porqué me cuenta esto y me voy irritando por momentos, mientras una oleada de "edad del pavo" me ataca. Respiro. Me reprimo. Esto es el abismo generacional, o no.

Y mientras, sigue ese "rucu-rucu" de fondo de Mama-Tirita contándome toda la vida de la familia Pérez. Y asiento intentando no oír, ni escuchar, ni irritarme, ni sufrir un ataque de desesperación. Y me empiezo a volver loca. Intento volver a mi lectura pero aunque en una de esas brevísimas pausas, meto la cabeza de nuevo ante el libro, a ella le da lo mismo ("rucu-rucu"). Finalmente, me levanto y me voy al baño, al único rincón donde existe una mínima posibilidad de paz.

Cierro la puerta y tomo asiento, libro en mano, en ese remanso de paz.... pues no. Oigo un rumor junto a la puerta que me dice que Mari Puri está trabajando en una agencia de viajes y que su madre, Carmen, que desde que murió su marido está más guapa, dice que está muy contenta porque además se hace viajes muy baratos ("rucu-rucu").

Y cuando salgo del baño, ha aprovechado para limpiar el polvo del pasillo, barrer y fregar, de modo que al grito de "no pises que está mojado", me encuentro atrapada... y al otro lado el pasillo oigo un "rucu-rucu" lejano y constante.

Estoy deseando heredar ese caparazón porque a pesar de mi irritación, ella parece feliz.

Papas Fritas - "Vertical lives"


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sábado, agosto 12, 2006

Ya.

He pasado unos cuantos días con la mochila de allá pa'cá y de pa'cá a Asturias.

Mis vacaciones no han tenido nada de exótico y mucho de comer, leer y dormir.

No me he subido a ningún cocotero emulando a Keith Richards, aunque he atravesado campos de ortigas y helechos que me han provocado movimientos espasmódicos durante 3 días y me he convertido en "El Anfitrión" de dos garrapatas.

No he vivido en el Serengueti entre peligrosos animales, pero he visto como un crustáceo ponía en serio peligro la integridad física de un hombre.

No he buceado en las Maldivas entre corales, pero he estado cerca de la muerte en metro y medio de agua en la playa de Berria (mucho mejor que "Trinquistin", por cierto).

No he pasado 12 horas montada en un avión cruzando el océano, pero he viajado 5 horas en un tren sin agua, sin baño, sin paradas, con resaca, con un loco que gritaba continuamente "Soy bilbaíno. Me-cago-en-tu-madre" que se comió mi merienda y un conductor que paraba el tren y se iba a tomar cafés sin previo aviso.

No he vivido entre la tribu de los dowayos en Camerún, pero he viajado en autobús desde Oviedo a Madrid con un campamento de pre-adolescentes cantando Melendi.

No he leído la sesuda "Crítica de la Razón Pura" de Kant, pero he leído "El Antropólogo inocente", algún cuento del "Aleph", "Brooklyn Follies" (o "320 páginas de tópicos"), "Una dama en apuros" e "Hyperion" (y algún catálogo de supermercados Haley).

Me he convertido en la reina del mundo friki: he jugado y ganado al Robo Rally, al Carcassonne, al Ciudadelas y al Munchkin demostrando la fortuna del novato y las limitaciones de La Mujer Tirita como estratega y como ser humano capaz de sumar 2+3 sin que le salgan 6.

Y he vuelto sana y salva sin ninguna enfermedad tropical, pero me he quemado el culo con el sol y aún me busco garrapatas, que se agarran a las zonas blandas, que en mi caso es todo el cuerpo. He pasado dos catarros y he sufrido una indigestión por comer demasiadas avellanas y de manzanas bajo de sendos ramajes.

He corrido delante de una cabra y detrás de una oveja y he estado en una cueva donde se ocultaron 8 republicanos hasta 1948.

Y he memorizado que en el mundo se toman 1600 millones de tazas diarias de café (creo).

Y esas han sido mis vacaciones. Dicho esto, volvemos a la rutina.

 
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