viernes, junio 30, 2006

La bípeda.

Tener sentido del humor tiene ventajas. Es bueno, porque tienes mayor calidad de vida y es malo porque dejas de tenerla cuando eres el blanco de todo tipo de bromas.

Pasaremos por alto aquella vez que mi jefe, hace un par de años, me encontró esposada a la barra de seguridad de la puerta de emergencia; o dos meses después de mi contratación, para el día de los inocentes, cuando me paseé por el comedor con un cartel en la espalda que ponía "soy el postre".

Hoy me han vuelto a gastar una de esas bromas.

Acabada mi jornada, estaba yo esperando el ascensor en una pose típicamente femenina: cadera ladeada, pierna izquierda sosteniendo mi peso y pierna derecha ligeramente flexionada, con la punta del pie, leve, acariciando el suelo. Coqueta. Calzo unas chanclas de cuero con unas tiras delanteras que me cubren los juanetes parcialmente. Gente sin complejos.

Llega el ascensor y el momento de sorpresa. Un pie empuja mi sandalia derecha que sale despedida de mi pie. No alcanzo a tener los suficientes reflejos como para, por la banda, robar la sandalia, así que se apodera de ella Paco "el gracioso". Con dos regates y una vaselina, se lanza al interior del ascensor sandalia en mano, que en ese tiempo ya ha llegado.

Yo esquivo a dos o tres delanteros y me adentro en el área de juego: léase el ascensor. Justo cuando el árbrito está a punto de pitar el final del partido coincidiendo con el cierre de las puertas del elevador (o descensor), Paco "el gracioso" realiza un saque de puerta y lanza mi sandalia con un movimiento rápido fuera del cubículo.

Mientras yo, "mecagoentupadrePaco", le doy compulsivamente al botón de apertura de puertas, todo el contenido del ascensor (léase parte del departamento de marketing) se rompe en carcajadas. Yo pego a Paco con la otra sandalia mientras le digo toda clase de improperios.

Una vez en el sótano, vuelvo al lugar de autos. Abro las puertas. Demasiado bonito para ser cierto: la melliza de mi chancla izquierda no está, ha desaparecido.

Así que cruzo el vestíbulo medio descalza. Ya no me queda vergüenza, solo venganza.

Delante del responsable de seguridad, con un pie calzado y el otro en proceso de un resfriado ya grave, le solicito mi zapato.

- Perdona, ¿Habéis encontrado un zapato?
- Espera, que voy a mirar... ¿cómo es?
- Pues es una sandalia... pero vamos ¿cuantos zapatos encontráis al cabo del día? Pues es exactamente igual a este izquierdo pero del pie derecho.
- Ummmm... ¿Cuándo lo has perdido?

Pues hace dos meses que vengo descalza a trabajar ¡¡No te jode!! ¿Se planteará que quiero robar un zapato impar? Que angustias.

Efectivamente, el zapato estaba en un cajón en la recepción, pero mientras, he lucido callos gustosamente en mi lugar de trabajo, donde por supuesto, ya tengo fama, aunque no sé de qué.

miércoles, junio 28, 2006

La niña.

Recuerdo una gaviota de madera que teníamos colgada en el techo de mi habitación. De la gaviota, caía una cuerdecilla con un gancho al final. Si tirabas del cordino, el pájaro movía las alas.

Soy la niña y la pequeña de tres hermanos. Mi padres recurrían a mis hermanos cuando la niña lloraba:

"Vete a ver a la niña, que ya ha vuelto a meter la cabeza entre los barrotes de la cuna" o "Vete a ver a la niña, que tu hermano le debe de estar metiendo judías en la nariz otra vez"

Y mis hermanos, que cuando yo nací tenían 10 y 12 años, me veían como ese bulto rosado y llorón que no hacía más que expulsar mocos.

Un día, mi madre, llevo a mi hermano de la oreja hasta mi y le dijo, "Juega con ella a ver si deja de llorar" y mi hermano, desganado, abandonó los comics y me cogió en brazos para que tirara del cordoncillo de la gaviota.

Miraba la gaviota y dejaba de llorar.

Pero por esas cosas de la vida, el gancho que había al final del cordoncillo, se coló con una precisión pasmosa en mi orificio nasal.

Y mi hermano, con quízá 13 o 14 años, intentaba subirme a una altura suficiente para sacarme el gacho de la nariz. Y no podía sujetarme con un brazo y utilizar el otro para sacarme los elementos extraños de mi cuerpo. Y no quería decírselo a Mama-Tirita porque le iba a correr a collejas por la casa (porque Mama-tirita nos daba collejas, pescozones, azotes y algún pellizco). Así que se conformó con sostenerme a la misma altura para impedir que el gancho tirara de mi chata naricilla (aún pequeña) produciendo efecto desgarradores.

Según cuentas los anales de la familia, yo no lloraba porque la gaviota se movía. El que lloraba era mi hermano. Lloraba en silencio y aguantaba mi peso, confiando que en algún momento el gancho saliese con la misma facilidad con la que había entrado. Una solución sin sangre; ni suya, ni mía.

Por supuesto, finalmente tuvo que recurrir a un aullido de desesperación para que Mama-tirita acudiera en mi ayuda porque el cordoncillo comenzaba a estar tenso.

Yo era muy pequeña para recordarlo, pero esta anécdota ha adornado prácticamente todas las comidas familiares y aún, cuando nos juntamos, la cuentan. Y los 40 años de mi hermano le sonrojan, mientras yo me hago la víctima y con el dedo tiro de la nariz hacia arriba como si aún estuviésemos en aquel apuro. Y mi madre todavía le da algún pescozón de vez en cuando.

Y sí, aún con cosas en mis orificios nasales, mi infancia fue feliz.

domingo, junio 25, 2006

Aullidos.

Ayer vi dos conciertos muy buenos. El de The Charlatans y el de Paul Weller.
En primera fila, viendo, escuchando y disfrutando de Paul Weller, estaba situada justo al lado de una chica que no dejaba de gritar "Paul, tío bueno". Para mí, Paul Weller es un maestro de la música mod y me jode reconocer que tiene un corte de pelo más sofisticado que yo, pero no creo que se le pueda considerar un adonis.

Y de repente la chica dejó de articular palabra para dedicarse simplemente a gritar. Chillar, más bien. Aullar, incluso. Con una voz ciertamente aguda, molesta e interminable. Y no paraba. Y qué pulmones. Y yo apenas veo a los hombres haciendo esos alardes de histerismo, a lo más que llegan es a mover las cejas y dar dos palmadas.

A mi izquierda había una pareja muy amorosa. Él muy emocionado y ella también pero sin llegar a gritar. Y a mitad del concierto, ella "tiene pis"; él no, pero ella no quiere ir sola al baño y él no quiere ir con ella a ningún lado, a no ser que les acompañe Paul Weller.

Finalmente, ante la visión próxima de una discusión tipo "Tú quieres más a Paul Weller que a mi", el chico sucumbió y cambió el escenario por un baño mueble.

Esta situación es muy habitual. Y es muy habitual, el "Vámonos que me duelen los pies", y ellos miran con esa expresión simple y asombrada de "¿Y por qué te pones tacones para salir a la calle más de 10 minutos?", y es cierto. Y a mi se me ha quedado la misma cara tantas veces...

Quizá son tópicos. Y el médico y el DNI dicen que soy "mujer", así que algo tendré de esto. Yo también tengo mis defectos y debilidades, pero no hago quórum para ir al baño y tengo un creciente sentido práctico, quizá en detrimento de mi femineidad, y al menos no tengo que ir buscando soluciones a "problemas" que yo sola me creo...

Claro, que también he conocido hombres así.

Y me sorprendo enormemente cuando alguien me dice ¿Te acompaño al baño? y yo me pregunto ¿Para qué?

MP3 | The Format - The First Single

sábado, junio 24, 2006

El post "post".

Iba a hablar sobre mi asistencia al Metro Rock con pase de prensa y sobre Franz Ferdinand y sobre el ambiente gafa-pasta de los festivales, sobre las camisas usadas como vestidos, sobre los vestidos usados de camisas, sobre la moda, sobre las pobres inconscientes que se van a un festival en sandalias y entran con pies y salen con muñones y sobre la inconveniencia de chulear a los matones de la puerta.

Pero al buscar mi post de diciembre sobre Franz Ferdinand, me ha vuelto a pasar. Si busco de google "lamujertirita franz ferdinand" obtengo como resultados dos enlaces de La Mujer Tirita y otros dos que rezan así:

¡Las rubias más cachondas que te harán lo que tu quieras!

Hombre... lo qué tu quieras... lo más lejos que llego en la primera cita es a hacer unas lentejas con chorizo, que no es por nada, pero me salen muy ricas.

Eso ya es mucho considerando que por regla general las primeras citas se suelen desarrollar en el cine. Cómo han cambiado los tiempos. Antes, en la época en que Mama-Tirita tenía capacidad de flirteo, ir al cine tenía un fin muy claro: el magreo.

Entre un "te invito a un cine" y "te invito a unas cañas" está el "mira que cultural y qué serio y qué formal" y el "este me quiere emborrachar y luego meterme la lengua hasta el bazo".

A mi lo del cine me da una pereza mortal. No es que prefiera que me metan la lengua hasta la campanilla a priori, que también, pero es que al cine me gusta ir sola o a ver las películas que me interesan. No entiendo esa actitud de "no tenemos nada que hacer, así que nos vamos al cine, más que nada, por salir de casa"

Irte al cine con alguien a quien no conoces es lo peor que puedes hacer, porque juegas con esa actitud tan femenina de "a mi me da igual, elige tu" o bien eliges y tu acompañante y víctima potencial se limita a tragar saliva cuando le dices que quieres ir a ver la nueva película de ese director polaco y que además es en versión original y que fíjate, que suerte, te echan un documental previo sobre la vida en Polonia en el siglo XX.

Te vas al cine, te familiarizas con esa figura humana que se sienta a tu lado y como en mi caso, se duerme ipso facto, o se pone a llorar en la segunda escena, o es amante de las palomitas y se come dos kilos y luego se pasa el resto de la película haciendo ruiditos o lloriqueando "¡Ay! Qué sed"

Pero ¿qué pasa si luego sales y te encuentras con que esa persona a la que le has pagado la entrada para ver esa aburridísima película polaca solo te habla de esmalte de uñas durante las dos horas siguientes? pues que has perdido la tarde y encima, probablemente no pilles cacho.

Así que yo apoyo las cañas.

En fin, que me disperso. El Metro Rock tiene un cartel este año bastante flojo, pero Franz Ferdinand merecen la pena. Matisyahu es un señor con barba que tocó a las 18:30 vestido con un traje de invierno y un gorro de lana. Supongo que después de eso lo sumergieron en un tanque de agua.


MP3 | The Zutons - Hello Conscience

lunes, junio 19, 2006

Pegando patadas a los botes.

Conoces un tío estupendo una noche (O dos o las que sean. En función de la decencia o la decadencia o "la falta de", cada cual que se lo mire).

Y como casi todas las mujeres, La Tiri quiere mantener su dignidad y hacer gala de una “elegancia” que se pierde cuando se tiene que desatar las zapatillas. Ese es el momento más difícil, el menos elegante y salir de ahí victoriosa, requiere un “saber estar” que yo no tengo. Mientras él te observa, no ve como una mujer se desviste, ve como una rubia intenta deshacer un nudo con esos deditos como morcillas. Y eso sin contar con las copas, que en ese caso, lo más fácil es meterte en la cama con las zapatillas puestas e incluso con la boca llena de pasta de dientes.

El caso es que yo, además soy de las que se desata las zapatillas y se piña contra la mesilla o se cae de la cama.

O bien me quedo encerrada en el baño. Como una niña imbécil, pensando en qué opción es más acertada, si saltar por la ventana del baño y entrar por la de la cocina con una frase ocurrente como, "Qué vulgares son las puertas" o aporrear la puerta del baño llorando y gritando (con glamour, eso sí) "Sacadme de aquí o echadme un cacho pan para merendar".

Hace un par de años, esquiando en Sant Lary con un churri, no sé muy bien cómo ni por qué, estando yo durmiendo, me caí de la cama. Y son estas cosas que no te pasan "casi" nunca y nunca te pasan en la intimidad de tu cuarto. Te tienen que pasar en una situación idílica y estupenda y romántica. Las montañas nevadas, el silencio, la inmensidad, suenan violines de fondo y el sol acaricia tu pelo y te besa y tu lloras y no es de la emoción y mientras el murmura "Me alegro de haber venido" tú solo alcanzas a balbucear "Si te acercas, te capo", con el labio como un chorizo.

Somos carne de cine. Peter Sellers o Clark Gable. Gilda o Bridget Jones. Y hace tiempo que renuncié al glamour, a los gráciles movimientos de Audrey Hepburn, más bien asumo ser una Gracita Morales, una Tonta del Bote, y lo único que puedo hacer, es avisar. Y envidio a esas mujeres de movimientos certeros y perfectos que nunca rompen nada y todo es perfecto y no entran en las habitaciones como rinocerontes en Menaje del Hogar.

MP3 | Hard-Fi - Unnecessary Trouble

viernes, junio 16, 2006

Dos de miedo.

El otro día estuve en una reunión de trabajo donde había número considerable de blogueros en potencia. Llega el momento ágape y nos dirigimos al salón.

Hasta ese momento todo había transcurrido con normalidad. Yo, hasta parecía una persona seria y tímida y nadie conocía mis no-habilidades con las manos. Nadie sabía lo que soy capaz de hacer son ellas.
Si me das un trozo de plastilina y me dices: "haz una bola", no solo no saldrá una bola, sino que al rato, de mi boca, caerá la frase "No sé qué ha pasado...pero me he comido la plastilina" (o similar).

Iba a la sala a tomarme el ágape, como un hooligan va a alcoholicos anónimos.

Una vez allí: un camarero la mar de interesante, un montón de mujeres cotorreando y La Mujer Tirita frustrada porque no sabe por dónde meter mano en las conversaciones.

Y una de las características de La Mujer Tirita es que cuando no sabe qué decir, se pone muy nerviosa. En realidad sí sabe que decir, pero mientras su cerebro manda la señal a su lengua vamos rica, te mueves y dices algo como "me gustan las almendras", la lengua está ahí, dando vueltas bajo el cielo del paladar en actitud pues que humedad y que paz ¿no?, y mientras, el cerebro desespera ante la desobediencia de los brazos, que han adquirido su independencia y me muevo sin control, tomando yo la apariencia de un pollo deshuesado. De modo que el cerebro entra en conflicto y se queda tonto.

El caso es que en estas lides estaba, cuando el apuesto camarero metió la bandeja justo debajo de mi codo y unas 15 Fantas de naranja volaron por los aires causando gran estruendo y haciendo necesario un kayac para cruzar el salón de actos.

Mientras me secaba los pies en el baño y algunos de los asistentes hacían guardia para que yo no hiciese mutis por el foro, pensaba que igual si me corto los brazos, me daría tiempo a pronunciar palabra antes de que la fregona me quitase protagonismo.

Pues bien, después de este lamentable accidente, hoy, alguien ha posteado el evento y yo me he convertido en víctima.

Lo he afrontado con sonrisas y no me ha importado porque si alguien lee este blog, sabe, que por definición, soy torpe, pero claro, otra cosa es verlo fuera y que digan La Mujer Tirita es Rompetechos... y por supuesto, no os diré dónde.

Buen fin de semana.

MP3 | The Figurines - The Rivalry

miércoles, junio 14, 2006

Una de miedo.

Llevo unos días que me siento delante del ordenador con muchas ganas de escribir, porque mientras escribo no pienso en el trabajo, en mi vida, en mis errores, en mis lorzas, en mis penas, en las tuyas, en las focas que mueren y en los niños que nacen y en mi futuro y en tu pluscuamperfecto.

Todos los días comienzo un post y todos los días elimino un post.

Mientras escribo no pienso y mientras escribo no como y mientras escribo no discuto, pero al final no publico ¿por qué? pues porque estoy convencida de que tú, que te ries tanto con mis tonterías eres esa compañera de trabajo que me interrumpe cada diez minutos porque no sabe cambiar el toner de la impresora, o no sabe poner papel en el fax o no encuentra la "ruedecita" del volumen en el ordenador.

O tú que sientes curiosidad por La Mujer Tirita, eres ese familiar que duda de mi existencia y que no tiene ningún interés en conocerme.

O aquella morena de la camisa blanca del fondo es mi amiga Ana, esa que se pasa el día llorando por los hombres y yo me burlo de ella sin piedad.

Y aquel chico del fondo con el pelo corto, que me lee pero no me deja comentarios porque nunca sabe qué decir, es el que me ha llamado zorra hoy el atasco y vive a dos manzanas y una pera de mi casa.

Así que no publico por miedo a ser descubierta, porque hace tiempo que mis peores pesadillas están relacionadas con el blog.

Mientras voy conciliando el sueño y babeando por la férula de descarga que abraza a mi dentadura, sueño que El Lute me llama a todas horas pidiéndome explicaciones, que los fans de Rebeca cantan sus canciones bajo mi ventana, que Escrivá de Balaguer aparece en forma de mancha en la pared de mi cuarto mientras me escupe babas benditas y que Pilar Cristobal me hace preguntas de sexo absurdas que yo no sé contestar.

Y mientras estoy trabajando y la Asociación de Enemigos de la Mujer Tirita se manifiesta en la puerta, mi jefe me envía un e-mail con el siguiente asunto: "¿Qué significa esto?" y monta en cólera y se hace un blog.

Hace poco, una chica que me conocía en persona no sabía que yo era La Mujer Tirita y ella era una presunta lectora entusiasta. Cuando supo que La Mujer Tirita y esa tía sosa con bigote eran la misma persona dijo "no puede ser, si en persona no es graciosa". Pero aún así soy facilmente identificable y ahora tengo miedo. Tengo blogorafobia o algo así, soy incapaz de salir de la parte de administración de Blogger, tengo pavor a publicar.

Otra pesadilla recurrente es que Mama-Tirita descubre el blog y se hace uno.

MP3 | The Charade - My Song To You, vía You aint no Picasso

lunes, junio 12, 2006

La Paz.

En casa. En el sofá. En silencio. Leyendo. En paz. El teléfono me perturba.

- ¿Sí?
- ¿Sra. Tirita Madre?
- No...
- ¡Uy! Creo que me he equivocado.
- No, no... es aquí, pero no está.
- ¿Y tú quién eres?
- Su hija.
- No tiene hijas.
- Sí, sí que tiene.
- Sólo tiene dos chicos...
- Que no, que yo soy su hija.

De repente me veo un una película de Antena 3 en plan "No sin mi madre" y buscando a mi madre biológica por los suburbios de Nueva York y descubriendo que soy hija de una congoleña y de un pastor de cabras del Pirineo aragonés y que toda mi vida es una farsa y que ahora mi madre biológica es bailarina de barra americana en un pueblo de Soria y que tengo sus ojos y los dedos de los pies de mi tío el alemán. Y ato cabos: yo soy rubia y mis padres no. Yo soy bajita, y mis padres también, pero ¿Acaso en el congo no hay bajitos? ¡Ain! !Tiri! Que disgusto.

- ¿Y quien eres?
- Soy su prima.
- ¿Y no te han hablado nunca de mi?
- Jamás.

A punto de llorar.

- Espera, que dice mi madre que sí que te conoce y que estuvo en tu boda.
- ¡¡Ahhhh!! Bueno...

La Tiri. La Bridget Jones nacional. La soltera con el arroz más tieso de la comarca.

- ¡¡Ahhh!! No, que dice que estuvo en la boda de tu prima Mónica y que tú estabas allí.
- ¿Qué Mónica?
- Bueno... ¿Pero está tu madre?
- No. Está en Tenerife.
- ¿Y qué hace en Tenerife?

En este preciso momento pienso en contestar que subida a un cocotero recogiendo plátanos (sic), pero probablemente concluya que mi madre es guitarrista de los Rolling.

- De vacaciones.
- Ahhh!! Bueno, pues adios.

"Clonc"

Llamo a Mama-Tirita:

- ¿Señora Tirita?
- ¿Sí? ¿Qué dices, inconsciente?
- Oye...que acaba de llamar tu tía diciendo que tu no tienes hijas.
- ....
- Venga confiesa.
- Si no fueras mi hija, te iba a aguantar yo por los...

Y mañana vuelve y no sé si voy a ser capaz de soportar sus charlas a las 7 de la mañana mientras me ducho, mientras desayuno, mientras me visto, y mientras cierro la puerta... qué bueno es el silencio.

viernes, junio 09, 2006

Tiritran 500 mg.

Lea todas las instrucciones detenidamente antes de empezar a leer el blog.
Si tiene alguna duda, consulte a su oráculo o la sección de contactos de El País.
Este post se le ha publicado a usted personalmente y no debe recomendarlo a personas adultas, razonables o con carecia de sentido del humor.
Puede perjudicarles, aun cuando sus síntomas sean los mismos que los suyos, los míos o los de Angel Cristo.

1.- Que es La Mujer Tirita y para qué se utiliza.

La Mujer Tirita se presenta en un envase "blog" y contiene unos cuantos post con cubierta "peculiar".
Cada post de La Mujer Tirita es un hecho real o imaginario (o cuarto y mitad).
La Mujer Tirita es un relato exagerado o imaginario basado en un hecho real, pero que puede no tener nada que ver con lo que en realidad sucedió.
Todo está en la cabeza de la Mujer Tirita, porque La Mujer Tirita tiene cabeza, entendiendo como tal el recipiente del cerebro con dos ojos, una boca, dos orejas y dos agujeritos en la nariz... y pelo, mucho pelo.

Se recomienda no administrar por vía intravenosa a pacientes que padezcan apnea, problemas respiratorios y, en general, que estén vivos. Se debe administrar por vía ocular (y sin acercarse mucho).

2.- No lea a la mujer tirita:
No lea este blog si espera encontrar información tecnológica, sobre buscadores o en general cualquier cosa interesante que le aporte conocimiento. Aquí no sabemos qué es eso.

3.- Embarazo y Lactancia:
Si estas embarazada, no es mío.

4.- Conducción y uso de máquinas: Ni tuneladoras, oiga. Este blog produce somnolencia, sobre todo a la enferma firmante.

5.- Cómo leer La Mujer Tirita.
Recuerde tomar la pastilla roja.
Es recomendable no tomar más de una dosis de La Mujer Tirita al día ya que la sobredosis tiene efectos secundarios aún no descritos.

Se administrará cuando La Mujer Tirita no tenga planes o cuando le pase algo como quedarse encerrada en su propio coche.

6.- Posibles efectos adversos:

Leve: tic nervioso que le provoca mover los miembros superiores sin orden ni concierto. Es el llamado "molinete" y por ello se recomienda no leer desde la oficina.

Moderado: Perder la conciencia. El mecanismo de acción de La Mujer Tirita, afecta al sistema nervioso central, provocando vértigos, convulsiones y posterior estado de semiinconsciencia llegando a los espumarajos y a la afición por Camilo Sesto.

Grave: Perder todas tus amistades. Leer a La Mujer Tirita es similar a declararte fan de La Casa Azul: provoca un inicial conflicto interior que degenera en "por-qué-leo-esto" y "por-qué-vuelvo-todos-los-días" (¡ya os vale!). El siguiente síntoma es comentarlo con los amigos y luego se precipitan los acontecimientos: siempre que convoques a cañas, tendrán importantes compromisos como regar los tiestos o tejer una colcha.

7.- Conservación: en general, mala. Conservar en lugar fresco lejos del güisqui y de las gominolas.


Buen fin de semana.

MP3 | The Essex Green - Don't Know Why (You Stay)

jueves, junio 08, 2006

Meme... Ozú que caló.

Pues tenía yo un post dando las claves del éxito sexual, pero el blogger-castaña este se ha quedado tonto y lo he perdido, así que hago el meme que me pasa Deyector.

Se trata de tres recomendaciones, una literaria, otra auditiva y una tercera visual (supongo que veraniegas)

* Literaria: pues cualquier cosa que pese menos de 2 kilos si no quieres acabar con la columna vertebral de Angel Cristo. Yo me estoy leyendo Escoria y lo próximo es La Guía del Autoestopista Galáctico. Pero para hacer recomendaciones literarias, ya está Sanchéz-Dragó.

* Auditiva: "La Barbacoa" de Georgie Dann. Tardó cuatro años en componer esta canción y tardará otros 7 en poder salir de casa sin que le golpeen.
La única música que asocio al verano es Jason Donovan. Hace dos arrobas de años, convencimos a Papá-Tirita para que nos llevara de vacaciones a la playa. Nos llevó a Cullera. En vista de que la velocidad de crucero era de 100 Km./h y para evitar que nos pusiera la cinta de chistes de Arévalo, colocamos la cinta de Jason Donovan durante todas las vacaciones. No volvió a llevarnos a ningún lado.

* Visual: esto no sé si se refiere a películas o a escotes. "Qué ruina de función" DI-VER-TI-DÍ-SI-MA. No me canso de verla. Y las clásicas "El jovencito Frankenstein" y "Un cadáver a los postres". Y de escotes, pues el mío, que no es gran cosa, pero es mío.

Para el verano también recomendamos el gazpacho, el ajo blanco y el salmorejo (los ajos son para el verano) y recomiendo también el café con hielo, el tinto de verano, las minifaldas, el protector solar factor 1584, la tortilla y el Tang de naranja.

Y punto pelota.

MP3 | XTC - I'm The Man Who Murdered Love

lunes, junio 05, 2006

El "bolígrafo" de la verdad.

Y dijo Dios: "Háganse ojos que se abran al abrir y ojos que se cierren al cerrar" y en ese momento saltó un aviso de "Error en el sistema". Y llega la hora de dormir y ¡¡ZSUMMMMMMMMMMM!!, despejada como un grillo. Y de entre todos mis métodos para dormir, el mejor es la televisión (por imposibilidad de practicar sexo). Anoche vi "La hora de la verdad": esa magnífica escoria.

Pero claro, como para dormirte ante tanta emoción:

Antonio sospecha que su mujer le es infiel con el vecino de arriba, porque:

A) Un día volvió a casa y encontró la puerta de la calle abierta y a su mujer en la ducha (y sospechosamente ella se asustó).

B) Otro día posterior, encontró algo viscoso en la bañera y NO era champú ni gel, aunque no valora la posibilidad de la mayonesa.

C) En las escasas relaciones sexuales entre Antonio y su mujer Antonia, no utilizan ningún método anticonceptivo y en la mesilla de noche, junto con el bisoñé, el libro "La barbacoa perfecta" y el despertador, tiene un "pañito" de tergal (!!¿¡¡) y él sospecha que está excesivamente manchado (suponemos que no es de mayonesa).

Ella dice con su mejor sonrisa "Ejjjj que es mu celoso" y se queda tan pancha. Lo niega todo: la puerta no estaba abierta, que lo de la bañera era gel y que el pañito tiene el mismo uso que la sábana santa, porque desde que le ha dado este ataque de histeria y cuenta los macarrones de las bolsas por si alguien ha venido a comer a casa, ella no quiere ni mirarlo, no vaya a ser que vea la culpabilidad en la curvatura de las pestañas.

Total, hasta aquí todo "normal". Ella se somete al "bolígrafo" y lo niega todo y en el momento cumbre, sacan un video de Antonio, confesando al equipo del programa que él desde que encontró la mayonesa en la bañera, es el mejor cliente del burdel del barrio.

Pero él lo ve normal y total, como está convencido de que ella se lo monta en la bañera con el vecino, pues está muy digno es su silla.

Ella llora desconsoladamente mientras explica que LO PEOR es que es infiel con "mujeres de pago". En este momento, yo rompo a reír y consigo salir de mi asombro imaginando la reacción de Antonia, si Antonio hubiese dicho "me he enamorado de un kiwi", igual a ella no le hubiese importado.
Yo creo que lo peor es que se presten a airear los trapos sucios (y nunca mejor dicho) en la tele. Aunque pensándolo mejor, lo realmente repugnante de todo esto es que yo estoy desvelada y la mar de entretenida con esta basura. Debo de ser el único espectador que rellena la audiencia del programa.


Y aquí termina la historia.

Antonia no ha mentido, no ha tenido ninguna relación carnal con el vecino, el "bolígrafo" dice que es sincera y Antonio llora abatido, sin quedar muy claro si es por la paliza que le va a dar el vecino de arriba, por el kiwi, por demostrar que es gilipollas delante de toda España o por ser más inocente que un cubo y contarle sus secretos al equipo del programa.

(Los nombres son ficticios, no vaya a ser que alguien los identifique)

Gran pareja.

MP3 | The Gaskets - Left Hand (MP3)

Addenda: Marta, el pañito es para sarcar brillo al cetro del amor.

jueves, junio 01, 2006

Ñiiiiiiiiiiiiiii-pof...

Una inocente mujer rubia (yo) va al taller a llevar su coche. Es una revisión habitual y un par de pequeñeces: el manguito tiene una fuga y mi coche gime.

Sí, mi coche gime. Cuando das al contacto hace un ruido como ñiiiiiiiiiiiiiii-pof... ñiiiiiiiiiiiiiii-pof ... ñiiiiiiiiiiiiiii-pof.

Así que llego al taller y empiezo a repartir besos.

El taller es un habitáculo que podría ser una fresquera para guardar jamones por la cantidad de grasa que tiene por todos lados. Nada que ver con el concesionario oficial, virginal, donde entras por la puerta y te perdonan la vida.

Llevo allí el coche porque:

a) Me lo arreglan sin tener que dejarlo "ingresado".
b) Coco, MÍ mecánico, deja el motor mucho más limpio que el interior de mi coche, que se pueden plantar tomateras en las alfombrillas.
c) Mientras Coco trabaja, el "ayudante" Cori, me da conversación y cervezas. A estas alturas aún no sé si es más interesante la conversación o la cerveza.
d) No me cobran la mano de obra.

Comienza la fiesta.

- ¿Qué le pasa al coche?
- Pues yo creo que es colesterol... Hace un ruido como si estuviese moribundo.

Silencio. Miradas de complicidad entre Cori y Coco. Sonrisas.

- A ver... ¿Qué hace?
- Pues cuando doy al contacto hace un ruido así como ñiiiiiiiiiiiiiii-pof ... ñiiiiiiiiiiiiiii-pof ... ñiiiiiiiiiiiiiii-pof.

Silencio. Ampliamos la complicidad a La Tiri. Sonrisas.

- ¡¡Coño!! Que sí, joder.

Cuando vas a un taller de este pelaje, es importantísimo decir palabrotas, porque si te toman por una chica "fina", te acabarán diciendo que te tienen que cambiar el filtro del agua o que hay una avería en el cenicero de la moto.

Cori entra en mi coche mientras Coco se va a buscar los filtros. Sale con cara de que mi coche necesita un trasplante.

- Eso es la refrigeración, pero no suena a ñiiiiiiiiiiiiiii-pof, suena a ñiiiiiiiiiiiiiii-ploc.
- ¿Y que diferencia hay?
- Pues que es un ruido seco.

¡Qué sensibilidad auditiva! Quién lo diría de un tipo en mono, con el pecho descubierto, 15 kilos de cadenas de oro al cuello y que se mueve con la suavidad y la levedad de una grácil mariposilla de 500 kilos.

Llega un segundo "oyente" y sale convencido de que es "ploc" y yo no entiendo de ruidos mecánicos de rima consonante.

Mientras nos tomamos la segunda cerveza, discutimos si es "ploc" o "pof" y al final, el coche deja de gemir sin ni siquiera tocarlo y yo dejo de discutir y acepto "ploc" porque ya empiezo a arrastrar las zetas.

Y la conclusión ha sido que las mujeres, no tenemos oído... pero sí "orejas".

MP3 | No me he podido reprimir...

MP3 | The Submarines - Peace & Hate

Otro buen día.

De pequeña, temes al hombre del saco, que es omnipresente: está tanto en la casa de la playa como debajo de tu cama, que yo pensaba que el hombre del saco era mi madre, porque siempre amenazaba con venir cuando estaba ella.

Luego tendrás miedo por no poder criar a tus hijos (o a tus gatos y tu helecho, en su defecto) y mientras, y durante el resto de tu vida, vives continuamente aterrada por la sensación de desperdiciar tu tiempo, tu existencia, tus oportunidades, tu dinero y las dos neuronas aburridas que campan a sus anchas por tu plastificado cerebro.

En esas estaba yo esta mañana.

Y me han regalado una camiseta. Pone algo así como "Soy rubia natural. Por favor, háblame despacio", y digo "algo así", porque la llevo puesta y la frase me cae justo debajo de las pancetas.

Y me ha dado mucha alegría, porque ha sido un regalo pensado para mí.

Y luego me he ido a cenar con "mis niñas", con gran pereza, pero a pesar de hacer meses que no nos veíamos, son relaciones de esas sanas y sin reproches hace-mucho-que-no-me-llamas-es-que-ya-no-me-quieres, en las que el tiempo no pasa. Y hemos recordado anécdotas, y nos hemos hecho la ficha y acabo de llegar a casa, después de unas cervezas, un pacharán, un mojito y un chupito de ron de Girona, servido como producto cubano. Y estoy en la fase de exaltación de la amistad y lengua de trapo, en ese momento en que ya no puedo pronunciar la palabra "Zaragoza" (Yeahhh!)

Nos hemos echado unas risas recordando cuando hice de cadaver-moribunda en la práctica de salvamento de espeleo y me pasé 16 horas en una camilla, inmovilizada, muerta del asco, sin agua y haciendo peligrar mi clítoris (y me vais a perdonar, pero es que era así), por culpa de un arnés y una camilla en vertical y un inepto que no sabía si eran peras o manzanas. Y yo pedía agua y me daban pacharán y suplicaba un cigarro y me daban chocolate y me preguntaba qué pasaría en una situación real mientras exigía la morfina o un certero golpe en la cabeza.

Y el cubano que me ha puesto el ron, me quería dar su plátano. Y me he ruborizado, he hecho honor a la camiseta y he solicitado compasión.

Me voy a la cama y publico el post sin ejercitar el corrector ortográfico, que hasta las faltas tienen gracia cuando llevas unas cuantas copas. O bien sois benevolentes o bien os tomáis una copichuela para compartir mi punto de vista (doble).


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