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Más lágrimas que sonrisas.

Soy voluntaria en el Servicio de Urgencias del Hospital de la Princesa (actividad promovida por "Viagra World").

Empecé en todo ésto porque hay un momento en que dedicarte al cultivo de tu cuerpo haciendo 115 actividades deportivas o al de la mente, no te da más cosecha que la que no compartes.

La primera vez que fui al servicio de urgencias, pensé que yo allí no tenía nada que hacer. ¿Cómo te acercas a una abuela de 98 años a preguntar que tal se encuentra? Está en Urgencias, se encuentra mal. Me limitaba a hacer lo que hacen muchos médicos, la mayoría por falta de tiempo y por evitar cualquier vínculo con el enfermo.

¿Su nombre?
¿A que hora entró?
¿Tiene algún familiar fuera?
¿Quiere usted que le haga alguna llamada?


El día más duro, fue el que ingresó Alejandra (la mujer de los ojos de perro triste), para "practicarle" (!?) un lavado de estómago porque había merendado infinidad de pastillas de colores: se había divorciado de su marido y se arrepentía hasta, literalmente, morirse.
No se te ocurre que decir, pero es que tampoco esperan que les digas nada. Sólo los coges de la mano y los escuchas y si hace falta y te llegan, lloras desconsoladamente.

El día más divertido, fue una tarde en la que mi única misión fue acompañar a Matilde, abuela de 86 años a la cafetería a merendar.
Se comió con ganas dos sándwich mixtos y un vaso de leche caliente. Charlamos sobre la familia, la vida (aquí charló ella) y los hombres. Creo que estuvimos merendando una vida y dos días, sin prisas, como hace mucho que no meriendo con la nueva generación "veloz".

Cuando alguien me pregunta por qué hago esto, respondo que sin duda, es por egoísmo. Sólo quiero sentirme mejor persona y para ello "a lo peor" aprovecho las desgracias de los demás, pero ¿qué más da?.
Hay que estar allí y sentir como un extraño te abraza como si fueses su familia...como amigos tuyos de toda la vida no te han abrazado nunca.

1 voces discordantes

Holaaaa, hace poco que sigo tu blog y por eso aún voy por esta entrada, pero me has llegado un poquito dentro y no quería dejar de saludarte y decirte que me parece una labor preciosa la que haces, aunque solo sea por egoismo, hay gente que ni siquiera por eso....

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